Al duro y sin guante
El jueves 2 de julio acudí al estadio de los Marlins, dejándome llevar por la ola de gente interesada en ver el reencuentro de Joseíto Fernández con su público, atraído por la oferta de entrada gratis por ser mayor de 55 años de edad y hasta por la oferta de un perro caliente por solo $1.00.
Cuando me dispuse a hacer uso de esta última oferta, hice la correspondiente cola enorme que aumenta la ansiedad y el hambre, pero no conté con los ardides de la publicidad que consiste en creer que nos estamos ahorrando un dinero y, por otro lado, pagamos el doble. Primero que todo, el perro no era caliente, era frío como un hueso. Segundo, se sabe que el 100% de los que comen algo, lo acompañan con una agua mineral o un refresco y ¿saben cuánto costaba una Pepsi? Pues nada más y nada menos que $6.50. Si sumamos $6.50 a $1.00 del perro, tendremos $7.50 y, con ese dinero nos podríamos dar un banquete en un carrito de perros calientes en el downtown.
Los precios en el Marlins Park son sencillamente A-BU-SI-VOS. Pero lo peor no es eso sino que no se permite llevar aunque sea un pan con mayonesa o jamón y una lata de refresco. O sea que, o nos dejamos explotar o no entramos al estadio. Cuando yo era pequeño iba todos los domingos a ver el doble juego de los equipos Habana, Almendares, Marianao y Cienfuegos al estadio del Cerro y mi madre y yo llevábamos pan con bisté y un termo con café con leche y jamás se nos prohibió la entrada al mismo. ¿Hay alguna forma de que nos podamos defender de ese robo al duro y sin guante?
Alexander Domínguez
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de julio de 2015, 1:50 p. m. with the headline "Al duro y sin guante."