Nada ha cambiado en América Latina
Nada más llegar a Ecuador el papa Francisco dijo en su homilía: “Ese, el de la independencia, fue un grito nacido de la conciencia de la falta de libertades, de estar siendo exprimidos y saqueados, sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno”.
Expresión desafortunada, porque sabemos bien, que la independencia de Hispanoamérica fue una lucha entre españoles peninsulares y españoles criollos nacidos en América, por el control del poder y las riquezas, y los exprimidos y saqueados, los indios y los mestizos, continuaron hasta nuestros días prácticamente sin libertad, oprimidos y saqueados con la complicidad de la Iglesia. Entre otros, un autor progresista de moda en las últimas épocas, Eduardo Galeano, en Las venas abiertas de América Latina, reproduce un pensamiento de Ernest Gruening, autor de Mexico and its Heritage, Nueva York, 1928, referente a México pero aplicable a toda Hispanoamérica, que dice: “La independencia de México resultó ser un negocio perfectamente hispánico, entre europeos y gentes nacidas en América… una lucha política dentro de la misma clase reinante”.
En Hispanoamérica con la independencia, el encomendado oprimido fue convertido en peón, que continuó siendo exprimido y saqueado, y el encomendero se convirtió en hacendado, que continuó siendo el poderoso de turno, todo con la bendición de la Iglesia.
J. Ignacio Cardoze
Coral Gables
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de julio de 2015, 2:05 p. m. with the headline "Nada ha cambiado en América Latina."