Cartas

Al calor del deshielo

Cualquiera diría que no se vale pero les diré algo, que recién llegado a este Country en 1998 me atreví a comentar en el marco estrecho de mís amistades; la suculenta barbaridad de que algún día veríamos izar la bandera norteaméricana en la Plaza de la Revolución “José Martí” de La Habana. No era mi propósito profetizar lo que ocurriría 16 años más tarde, aunque pese al poco margen de error pude haber dado en el clavo teniendo en cuenta; el corto tramo que separa el sitio donde se izará definitivamente la insignea de la nación Americana y la Plaza revolucionaria.

Lo cierto resulta ser que nadie pudo imaginarse semejante deshielo con tan incómoda frialdad, en medio del caluroso trópico cuando incluso era ya historia pasada la guerra fría; a todos nos sorprendió tan abrupto e imprevisto desenlace a pesar de aquello que dice: “Que lo que no ocurre en un siglo, podría suceder en un instante”. Desde el milagroso fenómeno de la metamorfosís que convirtió a los gusanos en mariposas, la aparición en un parque de La Habana de John Lennon, como el de que pronto ondee la estrellada bandera en el firmamento del cielo cubano resultaba solo cuestión de tiempo y de pura imaginación; aplicar también aquello de ir en contra todo tipo de lógica, bien nos podría llevar a avisorar nuevos escenarios al calor de este deshielo.

Basta darle riendas sueltas a la imaginación, para ver una próxima coproducción de un animado del supermambí Elpidio Valdés junto a Superman; como ver; además, a la base de Guantánamo después de su devolución convertida en un museo dedicado a las víctimas de la “Ley Asesina de Ajuste cubano”; todo en mi opinión es cuestión de tiempo y un poquito de abstracción.

Fidel Juan Florido

Miami

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