¿Por qué tantos turistas en Cuba?
Viajan al país caribeño por el clima grato en invierno y tolerable en verano. Ahora mismo las temperaturas habaneras no llegan a los niveles sofocantes de las de Phoenix, Nueva York, Madrid, Roma, Toledo y tantas ciudades. Además, mientras los pobres criollos se refrescan con ventilador, los turistas duermen en aire acondicionado.
Las playas cubanas ejercen un magnetismo irresistible. Las habitaciones hoteleras y de particulares, tanto playeras como urbanas, tienen precios asequibles... todavía.
La población se muestra amable con los visitantes, y la cortesía del personal turístico es exquisita. Lo segundo se explica por el hecho de que muchos profesionales han abandonado su campo para enrolarse en la industria turística. Es frecuente encontrarse en Cuba con camareros licenciados en Literatura Inglesa u otras especialidades.
El turista percibe a Cuba como lugar poco estresante. No se ven carreteras congestionadas y en las ciudades tampoco hay excesivo tránsito. El ambiente destila calma y seguridad. Es raro que asalten a viajeros; los civiles no tienen armas.
Aunque la escasez de vivienda es aguda, no se notan desamparados (homeless) durmiendo sobre sus harapos en galerías y portales. Y a pesar de que los sueldos no alcanzan para el mes, tampoco se ven mendigos junto a los semáforos extendiendo una mano suplicante hacia los choferes.
Además del turismo de mar, no faltan ofertas para el turismo culto, tales como ballet, conciertos y obras de teatro. En cuanto a museos, los hay buenos. En Santiago de Cuba, por ejemplo, vale la pena admirar el Bacardí y el de la Catedral.
¿Acaso no les importa a los turistas la ausencia de democracia en Cuba? Sí lo sienten, pero piensan que el país no acelerará su paso hacia un futuro mejor porque ellos dejen de ir a la Perla de las Antillas.
Eduardo M. Barrios, S.J.
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de agosto de 2015, 0:32 p. m. with the headline "¿Por qué tantos turistas en Cuba?."