El lado bueno
Mi padre solía decirme siempre que “nada es malo ni bueno completamente pues siempre queda una experiencia”. El único problema es que son muy pocos los que aprenden las lecciones malas de la vida.
Así catalogo todo lo que está sucediendo en Cuba con las nuevas relaciones diplomáticas donde se acusa a Obama de no pedirle al régimen cubano nada a cambio y que no se observan beneficios para la gente de a pie. Yo soy abiertamente republicano y algo intransigente pero, recordando a mi padre, veo el lado bueno de todo esto.
Estaba yo en Santiago de Cuba (cuna de la involución) el mismo día en que se anunciaron las próximas relaciones entre Cuba y EEUU. Quisiera poder graficar la alegría del pueblo santiaguero al escuchar el anuncio. A la mañana siguiente aparecieron banderas norteamericanas en balcones y en coches privados para el turismo y gente vestida con banderas norteamericanas y yo me preguntaba: ¿de dónde sacaron esta gente tantos símbolos “yumas”? Evidentemente no los habían comprado en tiendas estatales pero querían tenerlas por si acaso algún día se producía un estallido y querían dejar bien claro de qué lado estaban.
Eso, por sí solo, ya es un beneficio para el cubano de a pie pues es el único que está perdiendo el miedo y eso, para el régimen, es una bomba de tiempo. Por otro lado, ello significa que el pueblo ha puesto su confianza en el futuro en manos de EEUU y, si algún día el régimen se atrinchera en que hay que devolverles la base de Guantánamo o pide que le paguen cientos de miles de millones por las consecuencias del embargo, ese mismo pueblo sí saldrá a las calles envueltos en banderas yumas y dirá: ¡Basta!, pues ya los Castro no tienen capital político para continuar pidiendo apoyo ni soportando escaseces. Ese es el lado bueno de todo esto.
Alexander Domínguez
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de septiembre de 2015, 0:35 p. m. with the headline "El lado bueno."