No católico sobre lo católico
En la carta titulada El Sínodo y su público, de Jesús Lázaro [Correo, 20 de octubre], el autor llama “ordinario” al recién clausurado Sínodo de Obispos, cuando en realidad se convocó como Sínodo Extraordinario. No habrá Sínodo Ordinario hasta octubre del 2015.
Dice que la Iglesia Católica es un “ente integrado por hombres que se adjudican autoridad de definir...”. De hecho, la Iglesia está integrada por todos los bautizados, a saber, niños, niñas, mujeres y hombres. La mayoría se identifica como fiel laico. Del laicado salen hombres y mujeres hacia la vida religiosa; también algunos varones responden a la vocación sagrada, llegando a recibir el diaconado, el presbiterado e incluso el episcopado.
El Sínodo no definió nada, pues solamente es un cuerpo consultivo ideado por el recién beatificado Pablo VI en 1965 como expresión de colegialidad episcopal y como ayuda al magisterio papal.
El autor olvida referir que en las sesiones sinodales participaron cristianos no católicos así como buen número de laicos, especialmente matrimonios felices; la temática requería la presencia de casados.
Duda Lázaro que la Iglesia tenga “el conocimiento antropológico, social, biológico, etc., para emitir opiniones”. En realidad, la Iglesia acoge el aporte de todas las ciencias, como atestiguan sus numerosas universidades; se apoya en todo campo del saber, pero no para opinar sino para enseñar.
No es atinado decir que el Sínodo tuvo su “público”. Esa palabra pertenece al teatro. Los Sínodos no se dirigen a públicos que aplaudan, sino a creyentes católicos, y también a toda persona de buena voluntad que busque luz en la Iglesia para navegar por el proceloso mar de un mundo, donde el secularismo, el ateísmo y el relativismo desatan borrascas tenebrosas.
Eduardo M. Barrios, S.J.
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de octubre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "No católico sobre lo católico."