La pecaminosidad del papa Francisco
La columna de Jorge Ramos El Papa pecador [Trasfondo, 23 de septiembre] contiene algunas verdades.
Trae a colación que el Papa se reconoce pecador. Pues sí, es un dato revelado que todo ser humano lo es. “Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros” (1Jn 1,8). Por supuesto que hay grados de pecaminosidad. Siempre se ha distinguido entre pecado grave y leve; como también cabe distinguir entre pecador impenitente y pecador arrepentido.
Cuando el joven Bergoglio tenía 17 años entró en una iglesia para el sacramento de la reconciliación. Era septiembre 21, día de San Mateo, convertido de publicano en apóstol. Aquella confesión constituyó para el futuro Papa una experiencia de la misericordia de Dios que cambió su vida para siempre.
Las personas humildes que se acercan a Dios se sienten muy pecadoras por contraste con la Suma Bondad. Sólo los soberbios niegan ser pecadores. Pero, “Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes” (Sant 4,6).
Acierta el periodista cuando escribe que los cambios que ha hecho el Papa en la Iglesia son “cambios solo de estilo, no de sustancia”. Por supuesto que es así. La sustancia de la doctrina y moral cristianas no las puede cambiar ningún Papa.
También es casi cierta la aseveración de que “Francisco apoya la rápida y gratuita anulación de matrimonios”. Hubiera quedado correcto diciendo “declaración de nulidad” en vez de “anulación”, pues la Iglesia no anula matrimonios válidos; sólo declara nulos los que no lo han sido aunque se hayan celebrado en una iglesia católica.
Yerra Ramos cuando afirma que Francisco “es el primer Papa que da entrevistas”. Sus predecesores inmediatos lo hicieron, aunque con menos frecuencia y más formalidad.
La afirmación de que Francisco “no se ha atrevido a tocar a sus amigos” culpables de abusos sexuales tendría credibilidad si hubiese presentado nombres. Tal como está debe descartarse como gratuita, y carente de fundamento.
Le sorprende al articulista que el Papa haya nombrado 24 cardenales no europeos. Pues es uno de los gestos más populares de su pontificado, la internacionalización del colegio cardenalicio, al incluir prelados de países como Haití que nunca tuvo uno y de otros países que podrían considerarse de las periferias, uno de sus conceptos favoritos.
Eduardo M. Barrios, S.J.
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de septiembre de 2015, 0:54 p. m. with the headline "La pecaminosidad del papa Francisco."