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Cartas

El papa Pancho

Este verano ha sido simplemente alucinante con la apertura de la embajada cubana en Washington, a la que tuve el honor de ser invitada; la apertura de la embajada de Estados Unidos en Cuba, a la que tuve el honor de ser invitada, y finalmente como broche de oro la visita papal tanto a Cuba como a Estados Unidos. Como cubanoamericana me ha tocado vivirlo y palparlo dos veces y estoy, como dirían los argentinos, anonadada.

Viajé a Cuba a ver a Francisco invitada por la Iglesia Católica. Yo había presenciado la visita de su Santidad Juan Pablo II en enero de 1998 unida al pueblo cubano en la Plaza de la Revolución. No había vuelto a dar la bienvenida a otro Papa hasta la llegada de Francisco. Su visita a la isla excedió todas mis expectativas y creo que las de nuestro pueblo.

Me marcó muy personalmente el regalo que le obsequió a Fidel Castro, los escritos y creo un video del jesuita Amado Llorente, profesor en Belén y muy cercano al líder de la revolución cubana. Conozco este tema muy a fondo pues a los 15 años de edad conocí a Llorente, quien fue como un padre para mí y mi guía espiritual hasta los 27 años, cuando me alejé de la Iglesia por razones muy personales. Llorente ofició en mi primer matrimonio y bautizó a mis hijos mayores.

El reverendo Amado Llorente fue el director de la Agrupación Católica Universitaria en Cuba y después en Miami. Llorente fue para tantos de nosotros esa fuente de inteligencia y solidaridad humana que nos enseñó entre otras cosas sobre la justicia social. Fue verdaderamente mi faro en medio de mucha turbulencia espiritual y personal. Hasta su muerte en Miami, muchos años después, estuvimos muy unidos. De ahí mi respeto por la orden de San Ignacio de Loyola, los jesuitas, los intelectuales, pensadores y rebeldes de la Iglesia Católica.

El papa Francisco, jesuita, nos ha conmovido a nosotros los cubanos y al pueblo de Estados Unidos. Nunca he visto tanta conmoción en este pueblo con la llegada de este mensajero de la paz, la justicia social y la reconciliación. Es gran entusiasta de los puentes. Esa metáfora de los puentes ha sido la guía de mi trabajo de tanto tiempo en Cuba y por Cuba.

Espero que su mensaje tanto en Cuba como en Estados Unidos no caiga en oídos sordos, ni de los pueblos ni de los gobiernos.

Silvia Wilhelm

Presidenta, Cubapuentes

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de octubre de 2015 a las 0:23 p. m. con el titular "El papa Pancho."

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