Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Cartas

Matrimonios de mentirita

Comentando la carta de Jesús Lázaro El matrimonio [Correo, 14 de noviembre], comencemos aclarando que lo real no admite redefinición caprichosa. Así como no vale redefinir gato, felino por excelencia, como reptil bípedo y plumífero, tampoco se pueden dar definiciones arbitrarias del matrimonio.

La carta que nos ocupa trae afirmaciones sorprendentes, como que "la antigüedad no conoció el matrimonio". Pues Abraham y Sara estaban casados 2000 años antes de Cristo. Si eso no es antiguo, ¿qué lo es? También niega que hubiese matrimonios en Grecia y en Roma. Sí que los había, como los sigue habiendo en toda agrupación humana. Hasta las tribus más primitivas del planeta rodean de seriedad, e incluso ceremonial, la constitución de nuevas familias.

La tendencia de hombres y mujeres a establecer unión estable viene de la naturaleza. Lo expresa el primer libro bíblico: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne" (Gen 2,24).

Pero la naturaleza humana caída, es decir, proclive al egoísmo, amenaza la unión conyugal. Aunque el matrimonio es institución natural, el hombre puede desnaturalizarlo incurriendo en prácticas contrarias a su esencia, como serían la poligamia y las uniones homogéneas. Esos son falsos matrimonios.

La experiencia demuestra que las familias más felices son las que se cimientan sobre un matrimonio firme entre hombre y mujer donde la prole encuentra el humus nutritivo donde crecer con salud física, psíquica y moral.

Lázaro descubre el Mediterráneo al informar que en la Edad Media había "órdenes de clausura que practicaban el matrimonio místico con Jesús". Eso existía antes y existe hoy. La consagración religiosa con votos de pobreza, castidad y obediencia tiene dimensión esponsal. De ahí que las monjas lleven anillo como símbolo de desposorios místicos. También el matrimonio entre hombre y mujer tiene carácter místico, pues refleja la unión entre Cristo esposo y la Iglesia esposa (cfr. Ef 5, 32).

Por supuesto que no todo el mundo tiene capacidad para admirar la belleza espiritual de la vida consagrada y del matrimonio monogámico. Ya lo decía San Pablo: "El hombre natural no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece una necedad" (1Cor 2, 14).

Eduardo M. Barrios, S.J.

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de noviembre de 2014, 1:00 p. m. with the headline "Matrimonios de mentirita."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA