Abusos de la Ley de Ajuste
Leí el artículo de opinión de Fabiola Santiago sobre la Ley de Ajuste hace unos días y hoy lo hice de nuevo, después de pensar bien lo que decía Guillermo Martínez en su escrito en MartiNoticias sobre el mismo tema. No estoy enteramente de acuerdo con la opinión de Guillermo, pero sí comparto la de Fabiola completamente. Hay que derogar dicha ley por injusta y por abrir la puerta a tanto sinvergüenza. No tiene, por cierto, que sentirse mal por publicar su opinión a pesar de haber llegado a este país como refugiada política antes de que la Ley de Ajuste Cubano se implementara. Yo llegué hace 57 años con visa de estudiante, para luego convertirme en residente permanente y llegar a ser ciudadano en 1967. Nunca tuve a mal que los cubanos recibieran un tratamiento especial, como no tengo a mal los que cruzan el río Bravo, siempre que fuese por razones justas. Pero esas razones hoy en día con respecto a los cubanos parece que se aplican en muy contados casos.
Por ejemplo, hace unas semanas, cuando media docenas de “balseros” llegaron a Miami Beach (hasta con un perro), se jactaron públicamente (video en YouTube) de que ellos no tenían nada en contra del gobierno cubano y que venían por razones económicas. Ahí si estoy de acuerdo con Martínez en que el gobierno actual no aplica la ley como tenían intención sus autores.
Y no son solamente los que vienen a cometer fraude en grande, como lo de Medicare, o en pequeño, como los que viven del Seguro Social en Cuba. También están los que no rompen la ley. Por ejemplo, el un día baluarte de la Revolución, director de Alimport Pedro Alvarez, decidió “retirarse” en Tampa hace unos años, llegando aquí de forma nunca bien explicada, y a los pocos meses tenía media docenas de propiedades inmuebles, cosa que confirmé entonces a través de las páginas de los tasadores de propiedades de los condados de Hillsborough y Pinellas. No parece haber por ello roto ninguna ley estadounidense, aunque es muy dudoso que un funcionario cubano con un sueldo de quizás 700 pesos al mes pueda darse el lujo de tal retiro. Claro está, en sus manos estaban decisiones de compra de alimentos que llegaron a montar $720 millones. Hace unos 10 años tuve ocasión de tratar directamente con él relativo a venta de productos aprobados por nuestro Departamento del Tesoro, y le diré que no era nada amigo de cubanoamericanos.
Las trampas poco conocidas son a veces muy ingeniosas: conozco una ciudadana americana de unos 60 y tantos, que ha vivido en Cuba desde los 3 años de edad. Es “dueña” de una mansión en el Vedado (frente a casa de mis abuelos paternos en los 50, por cierto) la cual alquila como “casa particular”. Cuando visita Miami, usa su tarjeta del welfare como si nada. Nada, que si hay una oportunidad, los que tienen poca vergüenza se las inventan.
¿Y qué me dice de los que están aquí “exiliados” pero todavía con casa en Cuba, la cual alquilan a turistas a través de AirBnB? A ver si eso no es una violación del embargo.
Definitivamente hay que parar esto. No sólo por el descaro que ya conocemos, sino por equidad con los millones alrededor del mundo con una necesidad legítima y deseos de venir a los EEUU para escapar los horrores que sufren en sus países.
Felicito a Fabiola Santiago por su postura y por el coraje de hacérselo saber al mundo.
Eduardo J. Rubiera
Orlando
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de octubre de 2015, 0:19 p. m. with the headline "Abusos de la Ley de Ajuste."