Vivió como sintió
Ha muerto la Duquesa de Alba. Que en paz descanse Doña Cayetana.
Siempre me inspiró respeto y admiración, no por su rancia nobleza sino por su espíritu libre de ataduras y convencionalismos. No usaba esos ridículos nombres de perrito que con frecuencia se oyen entre los aristócratas. Entre sus muchos nombres prefirió que la llamasen Cayetana, que suena fuerte como su independiente personalidad.
Ayudó a restaurar y conservar parte del patrimonio histórico español que, aunque suyo propio, no lo utilizó para incrementar su caudal económico.
Adoraba el folclor de su país. Era amiga de los toreros, de los gitanos, de sus vecinos.
Se hizo respetar, y hasta querer, de los periodistas, a quienes nunca maltrató a pesar del insistente acoso al que frecuentemente se veía sometida.
En este mundo, donde suele alabarse a tanta basura famosa de escasísimos méritos, la personalidad de esta mujer marca una gran diferencia. El espontáneo cariño de sus coterráneos dice mucho de quién y cómo fue la Duquesa.
Que Dios acoja en su seno a quien, como reza el epitafio que ella misma escribió para su tumba: “Vivió como sintió”.
Elena Núñez
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de noviembre de 2014, 8:00 p. m. with the headline "Vivió como sintió."