‘Errores’ del Papa Francisco
Un artículo de Carlos Alberto Montaner publicado en Perspectiva el 11 de octubre subraya cinco supuestos errores del Papa Francisco, basados en la supuestamente errónea Doctrina Social de la Iglesia.
Se entiende por DSI el conjunto de encíclicas papales y pastorales episcopales escritas sobre lo económico-social desde fines del siglo XIX, época de León XIII, tiempos de revolución industrial y aumento del proletariado. Todas esas reflexiones se basan en la doctrina social cristiana del Nuevo Testamento, como la Carta de Santiago; también en obras de Padres Apostólicos, como la Carta de Bernabé, y en muchos escritos de Santos Padres y Doctores de la Iglesia, así como en los Concilios Ecuménicos.
El primer tal error se refiere a la propiedad privada. Según Montaner, la Iglesia enseña que “la propiedad privada sólo se justifica en función social”. Esa expresión no aparece en ningún documento eclesial. Sí aparece ésta: “Sobre la propiedad privada grava una hipoteca social”. Eso significa que el derecho a la propiedad no es absoluto como el derecho a la vida, sino relativo; puede regularse. De hecho, la Iglesia defiende tanto la propiedad privada que quisiera que todos fuesen dueños de algo, pero no que pocos sean dueños de todo. La limitación de la propiedad no se refiere a los ejemplitos que aduce Montaner como el que tiene tres casas más un Picasso o un Rolex. Más bien cabe pensar en latifundios improductivos o terrenos privados necesarios para carreteras y ferrocarriles. En esos casos, el gobierno puede confiscar las tierras tras congrua indemnización. Remedio exitoso para curar el exceso de riquezas en pocas manos es un sistema impositivo justo: Que los ricos paguen mucho más impuestos que los pobres.
Para Montaner el segundo error sería algo tan consagrado como el bien común. Pero si precisamente la autoridad política existe para promover ese bien. Deber irrenunciable del Estado es procurar el bien de todo hombre y de todo el hombre. Tarea difícil, pues se necesita armonizar muchos intereses, no todos legítimos. La conflictividad siempre caracterizará la vida en sociedad, pues vivimos fuera del paraíso terrenal. Hay que tender hacia el bien común aunque no se alcance plenamente.
Montaner menciona como tercer error los conceptos de precio justo y salario justo, quizás por interpretarlos de manera matemática. Para determinar lo justo se deben tener en cuenta muchos factores y circunstancias. Si en EEUU se considerase justo fijar el salario mínimo a $15 la hora, eso no significa que ese número sea viable en la Cuba actual u otros países de endeble economía.
El autor considera cuarto error que la Iglesia se oponga a la desigualdad. La Iglesia predica la igualdad de los humanos en dignidad y derechos, pero no aboga por el igualitarismo económico, pues no todos son igualmente talentosos y esforzados. Ahora bien, hiere la sensibilidad cristiana la desigualdad abismal entre quienes amontonan riquezas salomónicas y los que carecen del mínimo necesario para sustentarse. También debe acortarse la desigualdad entre países riquísimos y paupérrimos.
Por último, Montaner considera quinto error el espíritu cristiano de austeridad contrario al consumismo. Ciertamente que la Iglesia enseña que el afán de comprar y acumular bienes no conduce a la felicidad, sino que más bien deshumaniza a las personas, encerrándolas en un egoísmo materialista y hedonista. El dinero es un buen siervo, pero un mal amo. Quienes centran sus vidas en el vil metal acaban en la peor de las esclavitudes.
Eduardo M. Barrios, S.J.
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de octubre de 2015, 0:54 p. m. with the headline "‘Errores’ del Papa Francisco."