El principio de la conciencia
El forzar al ser humano a actuar en contra de su conciencia, principios y convicciones es la mayor afrenta a la dignidad humana. En cierta forma, esto es aún más grave que el asesinato físico de la persona. El principio del respeto a la conciencia es un derecho fundamental del hombre. El régimen de los Castro solo reconoce la moralidad que sirva para perpetuarse en el poder, y se autorizan el derecho a cometer crímenes, mentir, engañar, presionar, para lograr sus propósitos. Los Castro, a través de métodos variados, han forzado al cubano a actuar contra su conciencia y principios.
La libertad religiosa es quizá la base de todas las libertades, y esta tiene que ser partícipe social, públicamente, de la vida de un país. No es ser “tolerada”, no es ganar ciertas “concesiones”. Es tener el derecho a la educación religiosa, tener el derecho a predicar públicamente por todos los medios. Es poderla practicar sin que sea un impedimento para prosperar, estudiar, participar pública y políticamente en la vida socioeconómica de un país.
La comunidad internacional debe tener el derecho, y el deber, de defender a un pueblo contra enemigos externos o internos. El pueblo cubano lleva 56 años expuesto a un sistema autoritario inhumano. Un sistema que ha confiscado propiedades lícitas, ha encarcelado, asesinado, torturado, y se ha perpetuado en el poder. Un sistema que no es transitorio, como típicamente lo son las dictaduras.
Vamos a suponer que se levantase el embargo y las restricciones actuales, sin una democratización de Cuba, y con los Castro y su sistema en el poder. ¿Sería digno, honrado, por parte de cualquier entidad, persona, o gobierno, comerciar e invertir en Cuba? No. Pero aún más, ¿sería digno que el cubano exilado invirtiese en Cuba? Creo sería vergonzoso si en ese caso no nos impusiéramos un autoembargo de un vigor extremo. Con unos hombres, con un sistema, que nos ha vejado, humillado, oprimido, nos ha quitado todo derecho, no se puede negociar, no se puede ayudar, no se puede ni siquiera conversar.
Nada fuera de un proceso sin los Castro y su elite, con plenas garantías y derechos, con libre participación preelectoral radial, televisada y de prensa escrita, con voto secreto, con inspección internacional neutra, y dentro de un Estado total de derechos, con plena libertad, propiedad privada, economía de mercado, leyes y sistemas jurídicos, abolición del código penal actual, derogación de la Constitución actual, y eliminación de los medios represivos, sería correcto.
Todas las personas ansían ser libres. Los cubanos desean la libertad. La libertad de Cuba haría que la América Latina, y Estados Unidos, estuviesen más seguros contra el terrorismo. Estados Unidos, y todas las naciones democráticas, tienen un rol importante que ejercer para que Cuba tenga libertad y democracia.
Manuel Cereijo
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de octubre de 2015, 2:34 p. m. with the headline "El principio de la conciencia."