El rechazo del oleoducto Keystone XL
Al rechazar la extracción de combustibles fósiles de arenas bituminosas, el presidente Obama cerró su decisión con broche de oro. Y lo hizo justo tres semanas antes de las negociaciones climáticas de París.
Más de 150 países han anunciado sus compromisos para reducir emisiones y sabemos que éstos solo representan la mitad de lo que necesitamos para frenar los peores impactos del cambio climático. Rechazar la construcción del oleoducto hará más difícil desenterrar las arenas bituminosas que solo añadirían más combustibles fósiles al fuego. Esta es la decisión correcta por parte de la Administración de Obama y esperamos que continúe el impulso que estamos viendo de aumentar la ambición climática rumbo a París y más allá de París.
Las implicaciones de construir un oleoducto van más allá del cambio climático. Habría acelerado la fragmentación de un ecosistema global importante, dañando uno de los últimos grandes corredores de praderas en los Estados Unidos. Se habría degradado y fragmentado el hábitat de la vida silvestre. Habría abierto la puerta para acelerar el desarrollo de petróleo y gas, así como a los potenciales y devastadores impactos de los derrames del oleoducto. El presidente Obama tomó la decisión más acertada al rechazar Keystone XL.
Lou Leonard
Vice Presidente de Cambio Climático
World Wildlife Fund
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de noviembre de 2015, 11:35 a. m. with the headline "El rechazo del oleoducto Keystone XL."