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Cartas

Un intruso llamado celular

La hora de las comidas es sagrada y durante este tiempo nadie debería ser interrumpido por el timbre de un teléfono celular.

Según informaciones, ya hay algunos restaurantes europeos en los que decomisan a los clientes sus celulares, para que así ellos puedan tener tranquilidad, mientras disfrutan del placer de comer, beber y conversar amenamente con los amigos, sin ser interrumpidos por los molestos timbres ni tener que soportar a personas dando vueltas como fieras enjauladas caminando por entre las mesas hablando a los gritos.

Es que en verdad es bastante molesto estar hablando con alguien y de pronto, ser interrumpidos por el molesto timbre del teléfono móvil y quedarnos con la palabra en la boca y, por lo tanto, perder el hilo de la conversación o el interés en ella, a causa del intruso aparato.

Naturalmente, el teléfono celular es muy útil y práctico cuando se le da un buen uso. Pero, desafortunadamente, parece que muchas personas no pueden vivir sin el dichoso aparato pegado a sus orejas a toda hora como si fuera un apéndice.

Y cada día es peor, antes la gente se alejaba a un rincón para hablar, pero ahora han perdido el respeto hacia los demás. Muchas personas gritan como locos sin importarles el lugar donde se encuentren y han llegando al extremo de hablar y conducir el auto con una sola mano, mientras con la otra sostienen el celular, poniendo no solamente en riesgo sus vidas, sino las de otras personas.

Indudablemente, el teléfono celular es un aparato de gran utilidad, pero sólo debería ser utilizado para llamadas breves o en casos urgentes.

José M. Burgos S.

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de noviembre de 2015, 11:32 a. m. with the headline "Un intruso llamado celular."

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