Odio criminal
No creo en la superstición del viernes 13, pero estoy convencido de la maldad y el irracional odio de estos bárbaros criminales hacia todo lo que se oponga a su demente salvajismo, de estos asesinos que se esconden tras la palabra de un dios, que viven para matar, para crear dolor, para no dejar espacio en este mundo a los que no piensan igual que ellos. Cultura por la que llenaron de injustificado luto el viernes a tantos hogares en Francia. Los hechos ocurrieron un viernes 13, pero estaban programados para cualquier fecha oportuna, y se tratarán de repetir.
Quisiera ver, oír, leer, la enérgica condena de los que dicen que el islamismo no es una cultura de odio. ¿Dónde están?
El mundo occidental no puede permitir por más tiempo que la cultura del odio criminal sea el pan nuestro de cada día, entre a nuestros hogares por puertas y ventanas, se aloje en nuestras conciencias y nos impida razonar y pensar como hombres de fe y seres con sentimientos humanos, que se continúe asesinando a hijos, familias y hermanos de la manera más bárbara, que se siga alojando el temor y el sobresalto en nuestras vidas hasta hacernos aceptar esta barbarie. Si no lo hacemos, pronto puede ser muy tarde para impedirlo.
Mis más sentidas condolencias a todos los franceses y hombres justos de este mundo, que lloran hoy llenos de justificada impotencia, por los que cayeron víctimas de la barbarie y la debilidad de los líderes que hoy llevan las riendas de la humanidad y de nuestra nación.
José M. Izquierdo
Hialeah
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de noviembre de 2015, 1:47 p. m. with the headline "Odio criminal."