El sentimiento de culpa
Uno de los errores más comunes del ser humano radica en no querer aceptar sus propios errores y las consecuencias de ellos.
Es un instinto natural tratar siempre de protegernos de cualquier situación que nos cause dolor, daño o vergüenza.
Cuando éramos pequeños y nuestros progenitores nos preguntaban: ¿Fuiste tú el que dañaste esto?, casi siempre respondíamos que no, a no ser que nos pillaran con las manos en la masa y no nos quedara más alternativa que confesar nuestro pecado.
No es bueno vivir cargando con el peso de una culpa.
Si queremos mejorar nuestra vida, tanto en el campo espiritual, como en el material, es menester deshacernos de los sentimientos de culpa que nos atormentan y no nos causan ningún bien, todo lo contrario.
No debemos vivir atados a acciones del pasado que nos quitan la paz y el derecho a ser felices. Por lo tanto, es necesario tener el valor de reconocer nuestros errores y enmendarlos, al menos en parte, teniendo la humildad y valentía de pedir disculpas a quien ofendimos para así liberarnos o, al menos, aliviar el peso de una culpa que tiene sus raíces en hechos del pasado y que nos causa remordimiento y aflicción en el presente.
Los recuerdos de algo que dijimos o dejamos de decir, de algo que hicimos o dejamos de hacer son la causa principal de ocasionarnos una sensación de pesadumbre que nos atormenta y que es necesario arrancar de nuestras mentes y arrojarla al cofre del olvido porque pertenece al pasado.
En conclusión, si no somos capaces de vencer al sentimiento de culpa, éste puede acabar con nosotros y llevarnos, inclusive, hasta el suicidio.
El mejor remedio para no sentirnos culpables es no hacer a los demás lo que no quisiéramos que nos hicieran a nosotros.
José M. Burgos S.
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de noviembre de 2015, 0:30 a. m. with the headline "El sentimiento de culpa."