Otro gallo cantaría
El mundo en que vivimos hoy es desconcertante. La democracia pierde terreno a velocidades increíbles ante la mirada evasiva de los que le temen al terrorismo sin percatarse de que ese es su primer y principal objetivo: sembrar el miedo en la civilización occidental y, por ende, somos sus “colaboradores”. No todos los musulmanes son terroristas, pero todos los terroristas son musulmanes. Estados Unidos, con sus adelantos, tecnología y economía, han alimentado la envidia mundial traducida en odio y condena a todo lo que hace.
Rusia está bombardeando a los terroristas donde mueren decenas de niños, mujeres, ancianos y población civil y nadie dice nada pero, basta que EEUU bombardee ese mismo lugar para que aparezcan las condenas a esos bombardeos por las mismas pérdidas colaterales
No me gusta Trump, pero dijo algo interesante sobre que hay que “crear una base de datos” de los musulmanes donde quiera que estén. Cuando la II Guerra Mundial, el gobierno de EEUU detuvo y procesó datos sobre miles de japoneses en EEUU y nadie protestó porque en ese momento el mundo necesitaba que Norteamérica los liberara de Hitler.
Fidel Castro llenó la ciudad deportiva de desafectos al régimen (gusanos) cuando el ataque a Girón y nadie protestó, pero basta que EEUU encarcele a terroristas en Guantánamo y el mundo clama por el cierre de la base. A los que pedimos una reacción contra los terroristas nos tildan de “islamofóbicos”, pero nadie condena a los “democraciofóbicos” y “yankifóbicos” por su demostrado odio-envidia a nuestro sistema. ¡Cuánta falta nos hacía un Reagan en estos momentos! Si eso fuese así, otro gallo cantaría.
Alexander Domínguez
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de noviembre de 2015, 1:14 a. m. with the headline "Otro gallo cantaría."