Cartas

Navidad, Navidad

Una familia hace compras navideñas en Toys R Us, el día de Acción de Gracias del año pasado.
Una familia hace compras navideñas en Toys R Us, el día de Acción de Gracias del año pasado. THE MIAMI HERALD

Linda Navidad, así nos dice una bella canción popular. Existe sin duda un auténtico ambiente de alegría y bullicio. Las tiendas están abarrotadas de compradores y paseantes. Tal parece que la energía es contagiosa, la iluminación, la decoración de los hogares, se escucha música navideña, arbolitos bien adornados etc. Todo indica una época especial donde sentimos la imperiosa necesidad de comprar, típico rasgo del consumismo.

No tenemos nada que objetar a tener una época especial que dediquemos a regalar con alegría. Sin embargo, no debemos reducir esta fiesta trascendental a un mero intercambio de regalos. Esta celebración es algo más. Es preciso compartir y sentir una animación superior que es, para aquellos que creemos, la buena nueva, el anuncio que Dios se hizo hombre por amor, el misterio de la Encarnación. El nacimiento de Jesús el Salvador.

No podemos ni debemos soslayar en Nochebuena la esencia primordial de esta fecha, como recuerdan las luces que vemos a nuestro alrededor. Estimo que en la naturaleza humana queda espacio para la solidaridad con aquellos que sufren y están preocupados. Hay que recordar las palabras del evangelista. “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lucas 2, 14).

Marino López-Blanco

Key Biscayne

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