Trump al frente del partido
Trump retoma el tema de la inmigración, y propone prohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos por un tiempo y el resultado es un acelerado ascenso en las encuestas a su favor.
Desde que inició su campaña, la prensa y los “expertos” no dejan de atacar a Trump y pronostican su rápida y estrepitosa caída. Pero no ocurre así. El Partido Republicano, temeroso, lo deja solo, se separa de sus declaraciones, pero la caída de Trump no ocurre y contrario a los pronósticos, sube en las encuestas y se consolida como líder del partido. Según sus palabras, los políticos y la prensa no lo quieren, pero la gente sí lo quiere, y la lectura de las encuestas respalda sus palabras.
Existen diferentes hipótesis sobre los planes futuros de Trump. Pensemos que es genuino en sus posiciones y quiere llegar a la Casa Blanca para impulsar su política radical y luchar por el bien de la nación. Podemos también pensar que es parte de un plan de los Clinton para dividir al Partido Republicano, como ocurrió en las elecciones presidenciales de 1992, cuando Ross Perot se postuló como independiente, dividiendo al Partido Republicano y favoreciendo la victoria de Bill Clinton frente a Bush padre. O es una combinación de ambas cosas: Trump lucha por su campaña y sus ideas radicales; si no puede ganar, se postula como independiente, divide a los republicanos y favorece a Hillary Clinton, que según se comenta, es su amiga. Pero primero, Trump lucha por él.
Si a la hora cero Trump continúa teniendo el apoyo popular y los jerarcas del partido lo desconocen, entonces los republicanos van directo al despeñadero y serán ellos los responsables de la segura victoria de Hillary Clinton. Pero si Trump se separa del Partido Republicano bajo un pretexto sin mérito, entonces todo este “show circense” puede ser considerado una provocación bien planeada.
No todos los que se oponen en público a las posiciones radicales de Trump hacia los musulmanes y la inmigración ilegal lo hacen por conciencia o principios. Algunos están confundidos por la masiva, constante y demagógica propaganda en su contra, otros guardan silencio y piensan diferente a lo que expresan en público, otros quieren ser “políticamente correctos” y reprimen sus ideas. Pero con esas posiciones ambiguas y deshonestas hacia sus electores se pueden ganar batallas, pero nunca la guerra.
Subestimar a Trump es un gran error de sus contendientes, ignorarlo es imposible. Pero, al Fenómeno Trump, como algunos le llaman, nadie lo debe subestimar ni ignorar. Trump puede parecer un payaso, pero no lo es, sabe bien lo que quiere y cómo lograrlo. Por otra parte, pésele a quien le pese, hay muchos estadounidenses prestándole atención. ¿Cuáles son las causas? El deterioro de los valores que hicieron grande a esta nación y la desaprobación del rumbo político actual.
José M. Izquierdo
Hialeah
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de diciembre de 2015, 0:04 p. m. with the headline "Trump al frente del partido."