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Cartas

Muerte católica

La Iglesia enseña que la buena muerte no se improvisa. Hay que prepararse al morir mediante una vida santa.

Cuando la debilidad y la enfermedad le avisan al creyente que su peregrinación terrena se acerca a su fin, entonces pide el último de los sacramentos, la Unción de los Enfermos. Él no quiere que llamen al sacerdote cuando ya esté inconsciente. Desea participar en esa liturgia respondiendo lúcidamente a las oraciones. También podrá confesarse, si lo siente necesario, y recibir la Sagrada Comunión como Viático hacia la vida eterna.

Cuando el final parece inminente, los familiares llamarán de nuevo al presbítero para que le rece la Recomendación del Alma, oración especial por los agonizantes.

Después que el moribundo ha exhalado su último suspiro, se rezan en la casa u hospital las primeras oraciones por el difunto.

Al quedar los restos mortales del finado expuestos en la funeraria, a la hora más conveniente un sacerdote o diácono celebrará un responso con los familiares y amistades del fenecido. Admite diversas fórmulas, incluyendo el rezo del Rosario.

Punto culminante de la despedida será la celebración de la Misa Exequial. Tiene algunas características propias, especialmente a la entrada y salida del féretro. Siendo acto de culto a Dios, el predicador no centrará la homilía en la vida ejemplar del difunto, sino que explicará las consoladoras verdades escatológicas contenidas en las lecturas u otras oraciones del misal. Se puede hacer breve alusión a la coherencia del difunto con el camino cristiano. Pero como indica la Introducción al Ritual, “la homilía nunca debe convertirse en panegírico” (Nº 27). Nada impide que al final de la Misa una o dos personas den un testimonio sobre la trayectoria encomiable del difunto. Algo breve y sobrio.

De la iglesia parten los dolientes en caravana hacia el cementerio precedidos por la carroza fúnebre. En el campo santo se rezan las preces previstas para el sepelio. Este puede realizarse en tierra o en nicho. Muchas personas disponen que sus restos sean inhumados; otras prefieren la cremación, algo aceptable con tal que no sea por desprecio al cuerpo.

Los familiares nunca olvidarán a su ser querido, sino que encargarán intenciones de Misas en sufragio por su eterna felicidad.

Eduardo M. Barrios, S.J.

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de diciembre de 2014, 7:00 a. m. with the headline "Muerte católica."

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