Cartas

Significado de la Navidad

Existe un ambiente de alegría y bullicio generalizado en las calles, las tiendas están abarrotadas, la energía es contagiosa, vemos la iluminación y decoración de los hogares, se escucha música navideña y recibimos tarjetas de felicitación pascual.

Nada tenemos que objetar a una época especial que dediquemos a regalar con alegría. Quizás sea para algunos un simple rasgo del consumismo en que vivimos. Sin embargo, por otra parte es apropiado indagar en la verdadera razón de esta apoteósica gran celebración. Estimo que es la proclamación el anuncio solemne de la “buena nueva”, el misterio central de la fe católica. La Encarnación. Dios se hizo hombre por amor. Nació el Salvador Jesús. Surgió la luz en el mundo y la esperanza. Como bien nos dice el evangelista San Pablo: “Por nada os inquietéis, en todo tiempo sean presentadas a Dios nuestras peticiones y acompañadas de acción de gracias, y el Dios de la paz será con nosotros” Filipenses (4-4-9)

Aprovechemos bien esta Navidad y cumplir el nuevo mandamiento que Dios nos dio “amarse los unos a los otros como yo les he amado”. Esta reflexión que comparto fue encontrada al pie de la cama de un viejito cubano que murió un día de Navidad.

Prefiero que compartas conmigo unos pocos minutos ahora que estoy vivo y no una noche entera cuando yo muera (en la funeraria).

Prefiero que me regales un sola flor ahora que estoy vivo y no que me envíes un hermoso ramo cuando yo muera.

Prefiero que elevemos al cielo una oración ahora que estoy vivo y no una misa cantada y concelebrada cundo yo muera.

Prefiero que me digas unas palabras de aliento ahora que estoy vivo y no un desgarrador poema cuando yo muera.

Amigos, disfrutemos de la compañía de nuestros seres queridos ahora que están entre nosotros.

Marino López-Blanco

Key Biscayne

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