Cartas con sabor amargo
La primera edición de este año 2016 de El Nuevo Herald contiene dos columnas centradas en la carta solicitada que publicaron hace poco un grupo de empresarios cubanoamericanos abogando por la apertura hacia Cuba.
Quienes escriben esas dos columnas son dos cubanas con mayúsculas. A una, Ninoska Pérez-Castellón, apenas la conozco, aunque siempre he admirado su forma de ser consecuente consigo misma en su incuestionable amor –a su manera– por Cuba, más allá de que nuestras opiniones en torno a Cuba sean claramente diferentes. De la otra, Ani Mestre, puedo dar fe de que a pesar de lo muy lejos de Cuba que le ha tocado vivir desde que dejó la isla siendo una niña, nadie es más cubana que ella, por el espacio que le cede a Cuba en su mente y en su corazón.
La columna de Ani, apoyando la postura de los firmantes de la precitada solicitada, apela a la unidad entre los cubanos que llevamos años viviendo fuera de Cuba en respaldo de esta nueva era que se abrió hace poco más un año, el 17 de diciembre del 2014. La de Ninoska llama poco menos que genocidas a los 10 firmantes de la solicitada, y apela a quienes ya no están entre nosotros para justificar algo que ella dice que ‘no puede evitar hacer’… La carta de Ani hace evidente que ‘sí se puede’.
El periodo actual de la historia de Cuba, a partir de la creación del Movimiento 26 de Julio, está signado por invocaciones a la absolución de la historia. Me da pena por Ninoska, pero me parece que difícilmente la historia la absolverá.
José Manuel Pallí
Coral Gables
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de enero de 2016, 11:13 a. m. with the headline "Cartas con sabor amargo."