Yo quiero un cambio
Es cierto, deseo un verdadero cambio, un cambio a lo que fuimos y hemos dejado de ser hace ya varios años.
Un cambio en el que la palabra del hombre tenga más valor que cualquier documento legal, un cambio en el que se respete a las personas mayores, la autoridad de los padres, a los agentes del orden, los profesores. Se reconozca el mérito de los veteranos, el orden familiar, el respeto a las decisiones de los votantes, el poder legislativo, la vida humana y todos los principios en que fue fundada esta nación.
Un cambio donde se termine la corrupción en todos los órdenes y en el que la política no sea un negocio sino una profesión de servicio a la sociedad; en la que para ocupar una posición electoral sea necesario destacar los proyectos y los méritos en una agenda pública y clara y no obtenida a través de la destrucción moral del contendiente.
Yo sí quiero ese cambio en que el nombre de los Estados Unidos de América era la guía del respeto y la prosperidad, el tiempo en que la mano de obra era escasa y solicitada, en que las empresas norteamericanas radicaban en nuestro suelo y no iban a comprar mano de obra barata y de inferior calidad a otros lugares o evadiendo exigencias sindicales, dejando sin empleo a los norteamericanos. Cualquier producto que dijera Made in USA era codiciado porque tenía un sello de garantía.
No quiero oír que el cambio sea hablar en contra de los acaudalados. Eso lo he oído en otras ocasiones y solamente es aplaudido por la izquierda liberal en la búsqueda del apoyo, no de los humildes, sino de los ignorantes sin ilusiones o por aquellos que prefieren una vida paternalista llena de beneficios proporcionados por el estado sin tener que trabajar.
Luchemos por ese cambio: debemos elegir con sabiduría a nuestros gobernantes para volver a ser lo que siempre fuimos: el país número uno en democracia, justicia y libertad.
Diego Quirós, Sr.
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de enero de 2016, 0:46 p. m. with the headline "Yo quiero un cambio."