Cuba y las propuestas posibles
Tema obligado de muchos articulistas es el asunto cubano y es un complejo ejercicio mental el analizarlos y valorar sus enfoques y posible aplicación. No obstante es ciertamente alentador y edificante que tantos intelectuales busquen y rebusquen formas de adelantar las libertades que el país caribeño añora y reclama ante el concierto de naciones, aunque ese auditorio apenas los escucha.
En Cuba: aprender la lección [Perspectiva, 26 de enero], Oscar Peña nos invita a desechar la confrontación partido-oposición y oposición-partido y evitar las líneas rojas y las barricadas excluyentes, imaginando un ambiente ideal de mutuo respeto y tolerancia.
Pero este deseable enfoque pareciera desconocer que el desgobierno castrista nunca ha permitido discrepancias ideológicas que son las que, mayormente, provocan la oposición pacífica, aunque combativa.
El actual dirigente, luego de recibir de su hermano la dirección del país, invitó a todos a proponer nuevas ideas, discutir errores y cosas parecidas. No obstante, esto se convirtió en falacia cuando las opiniones sugerían cambio de sistema económico y social y la respuesta fue más represión y hasta la eliminación física, como en los presuntos casos de Laura Pollán, fundadora de las Damas de Blanco, y de Oswaldo Payá Sardiñas.
Podemos intentar ser moderados, pacifistas, conciliadores y dialogantes como propone el autor, pero, desgraciadamente, mientras a mujeres armadas solamente con una flor se las ataque despiadadamente, se las golpee y se las arrastre como a fieras salvajes, sólo quedaría la esperanza de “perseverar”, como se recomienda.
Pero ante el perseverante sacrificio de esa paciencia autoimpuesta, surge la pregunta: ¿cuánto más tiempo estas conciudadanas y demás valientes opositores, bajo las bestiales embestidas de hordas fanatizadas, podrán soportar ese trato inhumano sin estar tentadas de salir al exilio? En esta perseverancia sugerida, ¿cuántos y hasta cuándo podrán opositores evitar el exiliarse presionados por razones familiares, algo parecido a lo que hemos hecho muchos de nosotros?
Frente a los avatares incógnitos de la Patria, persistamos de buena fe en los sinceros intentos de diálogo, pero roguemos para que en esa paciente tarea, alguien autorizado, del otro lado, decida oír las quejas y las sugerencias.
Señor, salva a Cuba, pues solos no podemos.
Efraín R. Infante
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de enero de 2016, 11:53 a. m. with the headline "Cuba y las propuestas posibles."