España y el populismo
Lamentablemente, no conozco en detalle las causas por las cuales España no acaba de constituir su Gobierno. No obstante, me animo a sugerirles a las autoridades que no adopten el populismo, porque un gobierno de esta naturaleza es egoísta, injusto y destructivo para los intereses del pueblo y de la nación. Por eso, no lo permitan la clase política ni el pueblo.
Los argentinos, que intentamos superar este trance sacando del poder al kirchnerismo en diciembre pasado, sabemos muy bien las consecuencias de este desgobierno. En una administración populista, se fragmenta al pueblo, se siembran el odio y la discordia, y los ciudadanos no tienen la menor idea del destino de los dineros públicos; se pierde protagonismo cívico y la inmoralidad adquiere el título de señora. Se trunca el destino de nuestros hijos, y el de los hijos de nuestros hijos, más el de otras generaciones venideras, sumiendo de este modo a la nación entera en un amargo retraso.
Tenga en cuenta la clase política española en sus decisiones finales, el sano pensamiento del Dalai Lama, quien dice: “La ética es un estado de espíritu que se abstiene de involucrarse en cualquier situación o acontecimiento que podría resultar perjudicial para los demás”.
Daniel E. Chávez
Argentina
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de febrero de 2016, 0:54 p. m. with the headline "España y el populismo."