La Cuba que perdimos
La Cuba que perdimos jamás será recuperada. Lo doloroso fue que no fueron extranjeros los que nos la arrebataron, fueron cubanos violentos, muchos de ellos por ideología o por apetitos políticos, pero que habían disfrutado de esa Cuba con defectos sí, pero con muchos aciertos económicos y sociales. Era la nación más joven del continente americano; al final de 1958, solamente hacía 56 años que había dejado de ser una colonia española.
La Cuba que perdimos tenía una economía fuerte, con su moneda a la par del dólar. El pueblo cubano, a pesar de su breve existencia como nación y su tumultuoso comienzo, tenía la más avanzada constitución de esa época, la Constitución de 1940, que en su Título VI contemplaba conquistas sociales de los trabajadores, que aún después de 75 años no tiene paralelo. Su artículo 62 establecía que a trabajo igual en idénticas condiciones, corresponderá siempre igual salario, cualesquiera que fueran las personas que lo realizaran. Eso quería decir que ningún trabajador podía ser discriminado por raza, sexo o cualquier otra diferencia física.
La Cuba que perdimos tenía un balance idóneo entre labor y capital, que atraía la inversión extranjera y nacional, con la gran ventaja de que el Estado no era dueño de empresa alguna, solamente fiscalizador.
La Cuba que perdimos tenía una población pequeña para su territorio, con una amplia clase media de profesionales y trabajadores sindicalizados. Esa clase media era altamente educada gracias a una enseñanza pública y privada de gran calidad, cuyos frutos llevaron los exiliados a distintas partes del mundo. Varios cubanos han conducido grandes empresas, como Coca Cola y Kellogg. Y la emigración cubana en Estados Unidos tiene en proporción una mayor representación en el Congreso federal que otras emigraciones.
La Cuba que perdimos no tenía residentes que desearan abandonar ese paraíso terrenal. Por su clima, por su naturaleza, por la alegría de su población, era un placer vivir en esa isla disfrutando con conocidos, amigos y familiares. Varios exiliados se quejan de los bienes materiales que dejaron atrás, además del esfuerzo perdido de años de labor para adquirirlos honestamente, pero lo que en verdad sentimos mucho es que nuestros hijos y nietos no hayan podido disfrutar de esa maravilla que era la Cuba que perdimos.
J. Darío Miyares
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de febrero de 2016, 11:55 a. m. with the headline "La Cuba que perdimos."