Un candidato con empuje e inteligencia
Frente a la ciudad de Nueva York se yergue, bella y majestuosa, la Estatua de la Libertad como símbolo de los más legítimos valores de este gran país. Tanto expresa y tanto simboliza su muda y austera presencia a la vez que tanto dice de la nación a quien representa. Y allí está, dando la bienvenida a los visitantes y recordándoles la grandeza y generosidad del país al que llegan, el mejor del mundo.
Por eso me niego a admitir que las posibles opciones en este proceso electoral se barajen entre Hillary Clinton, imputada por su profusión de mentiras; Bernie Sanders, socialista confeso, con su ideología de fracasos y miserias, y Donald Trump, controversial, sexista y discriminatorio, por no hablar de su deplorable imagen que él mismo ayuda a fomentar cada vez que abre la boca.
No, esta gente no puede estar llamada a representar a esta nación, la cual merece mucho más y mejores opciones para presidirla.
Yo preferiría a alguien capaz, con empuje e inteligencia, que realmente ame y respete a esta nación y sus valores de decencia y dignidad, que la defienda de sus atacantes y detractores con todo el orgullo y decisión de un verdadero líder, devolviéndole su brillo y poder, un líder que tenga como herencia la perseverancia y laboriosidad de los legítimos triunfadores, que valore en toda su magnitud a los Padres Fundadores y acorde al lema escrito hasta en su moneda, In God We Trust (En Dios confiamos), a este mismo Dios se encomiende para llevar a cabo su misión.
Podríamos identificar fácilmente a este candidato. Los previamente mencionados quedan totalmente descalificados dada su obvia ineptitud para tan excelsa empresa.
Elena Núñez
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de marzo de 2016, 0:49 p. m. with the headline "Un candidato con empuje e inteligencia."