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Cartas

Palabra ‘obscena’ en inglés

Existe una palabra inglesa perfectamente decente a la que algunos le están atribuyendo un significado peyorativo. Se trata del término establishment.

El vocablo se refiere a lo firmemente establecido, a lo organizado y sólido. Así se forman grupos autorizados y competentes en diferentes campos.

Si, por ejemplo, alguien debe someterse a una cirugía compleja, no busca a un médico recién graduado, sino que acude al establishment de galenos con larga y exitosa trayectoria en ese tipo de operación.

Pongamos otro ejemplo, sacado esta vez de la Iglesia, la elección de un nuevo Papa. Los electores no buscarán a un sacerdote recién ordenado. El elegido será un prelado que haya dado buena cuenta de sí en varios cargos. Probablemente habrá sido párroco, luego obispo; quizás haya gobernado una arquidiócesis; tal vez haya sido diplomático, o sea, nuncio apostólico; finalmente llegaría a cardenal. A nadie le sorprende que el nuevo Papa salga del establishment cardenalicio.

Pero ahora se le aplica maliciosamente ese concepto de establishment a todo aquél que lleva años en un gobierno. En las democracias funcionales, donde hay elecciones libres y transparentes, a los elegidos no se les debe considerar automáticamente como establishment en el sentido de élite privilegiada que abusa del poder. Otra cosa sería el establishment dictatorial, donde los dirigentes se perpetúan por la fuerza.

Pasemos a considerar la elección democrática de quienes deben encargarse de la cosa pública (en latín, res publica). Cuando se trata de elegir a alguien para una alta magistratura, las mejores opciones se encuentran entre los que ya se han desempeñado razonablemente bien en cargos inferiores de responsabilidad, ya sea como legisladores o como ejecutivos.

No parece prudente confiar el gobierno de una ciudad, de un estado, o de un país a una persona que sólo tenga experiencia en el sector privado. El dueño de una empresa se comporta naturalmente como lo que es, amo y señor. No así el que se desenvuelve en el sector público. Ése no es dueño, sino administrador, y debe conducirse con mucha prudencia, aplomo y diplomacia dado lo complejo y controvertido que es el gobierno civil. Para ocupar dignamente el cargo más importante, el elegido tendrá que haberse curtido por un período suficiente de tiempo en servicios públicos menores para adquirir la experiencia y competencia necesarias para la más alta misión.

Eduardo M. Barrios, S.J.

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de marzo de 2016, 10:45 a. m. with the headline "Palabra ‘obscena’ en inglés."

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