Cartas

Cara de cemento

El gobernante cubano Raúl Castro responde a una pregunta en una conferencia de prensa conjunta con el presidente Barack Obama en La Habana.
El gobernante cubano Raúl Castro responde a una pregunta en una conferencia de prensa conjunta con el presidente Barack Obama en La Habana. AP

Oyendo al gobernante cubano Raúl Castro, pienso que hay que tener cara de cemento para negar que haya presos políticos en Cuba.

Siempre ha negado que hay presos políticos en Cuba. Entonces, ¿por qué mi hermano Ricardo González Alfonso, del grupo de los 75, estuvo en la cárcel siete años en unas condiciones infrahumanas? Él no robó, no faltó a la ley en ningún momento, solo a la impuesta por los Castro de publicar y sacar a la luz la verdadera situación de Cuba.

Decir que no hay presos políticos en Cuba, que el pueblo puede hacer una vida normal, es una aberración. Vemos por televisión como arrastran a las Damas de Blanco sin piedad, sin respetar que son mujeres que marchan pacíficamente después de prestarle sus respetos al Señor en la iglesia de Santa Rita, vemos como les tapan la boca a los que gritan libertad y para callar todo ese clamor los ponen en la cárcel unas horas para que la comitiva extranjera no vea los abusos.

Me duele tanto ver que el pueblo cubano tiene que someterse de nuevo como en los últimos 57 años a lo que el gobierno dicte y exija, a sus mentiras una tras otra. Me duele ver como muchos cubanos del exilio están deseosos de brincar el charco para hacer aún más dinero, porque solo piensan en negocios y se les ha olvidado que cuando el gobierno quiera se apodera de los mismos como hizo años atrás. Muchos de ellos eran de los que decían que no irían a Cuba hasta que esta fuera libre.

Me molesta muchísimo que el presidente Obama, solamente para ganar galones, se haya prestado al juego de los Castro, pero después de todo lo anteriormente expresado si de veras el pueblo es favorecido y no es como otras veces, que suenan las campanas y no hay procesión, sería una de las grandes satisfacciones de mi vida.

Olga Alonso

Miami

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