Cartas

La pelota está en La Habana

El primer presidente afroamericano de Estados Unidos hizo un viaje histórico a Cuba, un viaje corto pero trascendental para las relaciones entre ambas naciones.

El béisbol de grandes ligas se exhibió en un juego entre el equipo nacional cubano y el Tampa Bay. Los cubanos perdieron 4x1. Pero el aspecto más prominente fue el discurso que pronunció Barack Obama en el Gran Teatro de La Habana.

El presidente explicó claramente el motivo de su viaje a Cuba: “He venido a enterrar el último resquicio de la Guerra Fría y a extender una mano de amistad al pueblo cubano”. Estimo que estas palabras significan que EEUU está desactivando el estribillo, tantas veces usado por el régimen castrista, de “plaza sitiada”. Hay que recordar que Obama le ha pedido al Congreso el levantamiento del embargo y aclaró que si el embargo se levantara, los cubanos no podrían alcanzar su verdadero potencial sin hacer cambios significativos y mencionó las dificultades existentes para los negocios en Cuba: ausencia de libertad de cambio, de contratación, de información (Internet), etc.

Por otra parte, la cúpula del régimen castrista aprobó el deshielo de relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Quizás porque no tenía mejor alternativa. No lo sé. Pero el mensaje del presidente resulta ser intrínsecamente poderoso; los cubanos lo ven como un joven estadista que después de dos términos de gobierno se retira. La nueva era de Cuba ha comenzado quizás lentamente, recordemos que todo régimen totalitario necesita un enemigo externo para sostenerse internamente, Cuba ya no lo tiene. Fidel Castro en su época de esplendor repudió a los Rolling Stones como expresión de un capitalismo decadente. El viernes pasado los artistas británicos dieron su concierto en la Habana.

La cúpula castrista sabe muy bien que la reforma política es inevitable. Quizás están ganando tiempo, pero también corre el riesgo de la ingobernabilidad; a la larga las bayonetas sirven para vencer pero no para convencer. Apuesto a las próximas generaciones de cubanos, que en definitiva son los que decidirán el cambio y la reconciliación.

Marino López-Blanco

Key Biscayne

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