Una trayectoria no muy clara
Hay algunas personas que, quizás de buena fe, por beatos, o porque simpatizaban con su actuación como Arzobispo de La Habana, defienden la no muy clara trayectoria del cardenal Jaime Ortega.
Sus muestras de apoyo a asuntos que beneficiaron a la tiranía no tienen justificación. Entre muchas de ellas podemos citar el bochornoso incidente de la Iglesia de la Caridad, sus declaraciones de que en Cuba no hay presos políticos, y sobre todo su gestión a favor de restablecer las relaciones de Castro con Estados Unidos.
En este último hecho se alió con el Papa Francisco, con Obama y con los Castro, sirviendo como enlace y propulsor de esa traición a la lucha del pueblo cubano por liberarse de la tiranía, del sufrimiento y de la miseria que ha tenido que soportar por más de medio siglo.
Algunos lo justifican diciendo que Ortega cumplía órdenes del Vaticano. Eso quizás pudiera aceptarse como cierto desde la asunción de Francisco como Papa, pero su récord es de mucho antes. Para mi criterio Ortega no recibía órdenes del Vaticano, creo que él sugería, facilitaba y ejecutaba las medidas que se tomaron durante el período de su mandato como cabeza de la Iglesia Católica Cubana.
Neil V. Núñez
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de abril de 2016, 9:48 a. m. with the headline "Una trayectoria no muy clara."