Cuba y los deberes humanos
Si los deberes humanos fuesen cumplidos, no tendríamos que preocuparnos por los derechos humanos. Hay ciertos deberes inalienables al ser humano y que tendremos que considerar seriamente en la Cuba futura.
El deber de compartir en el desarrollo económico y social de la patria.
El deber a desarrollar su propia iniciativa económica para su propio beneficio y el de su familia. El deber de luchar contra toda opresión política, social, y religiosa. El deber de participar activamente, ya sea directa o indirectamente, en la vida pública de Cuba.
El deber de lograr una patria con igualdad de oportunidades sin demandar igualdad de logros. El deber de entender que la diferencia entre ricos y pobres tiene cada vez menos valor, y más importante es el deber de aquellos que poseen más de lograr una participación más amplia de todos.
El deber de mantener la dignidad humana mediante la manera de conducir nuestras vidas como individuos y como familias. El deber de utilizar nuestros recursos, intelectuales y materiales, adecuadamente. El deber de desarrollar actividades cívicas en nuestras comunidades, y el de contribuir a las decisiones políticas y económicas de las mismas.
El deber, de acuerdo con el nivel de responsabilidad de cada cual, de tomar en consideración, en las decisiones individuales y las decisiones de gobierno o corporativas, la interdependencia existente en el mundo de hoy. Es decir, el deber de la solidaridad.
El deber de hacer y de creer en el futuro de Cuba. El desarrollo de la Cuba post Castro estará dirigido hacia el futuro, que no se conocerá, pero que podrá anticiparse en la fijación de una meta política y económica.
El deber no solo de ofrecer ideas, sino de llevarlas a la realidad. El deber de unir la libertad con la justicia, la de aplicar las ideas y valores de un sistema democrático-capitalista, que permita al cubano desarrollarse en una sociedad según sus propias necesidades de libertad y rendimiento.
El deber de anteponer la libertad de Cuba a toda aspiración económica o política. El deber de anteponer la libertad de Cuba a toda ansia de caudillismo. El deber de reconocer los méritos ajenos, sin temor, de reconocer a los líderes, sin temor. El deber de cooperar, no dividir. El deber de facilitar, no obstaculizar.
El deber de trabajar, no envidiar. El deber de disentir, no insultar. El deber de comprender, no de evadir. El deber de la justicia. El deber de reconocer los errores propios. El deber de reconocer el daño causado, así como el deber de reconocer ese deber de arrepentirse del daño causado. Y, muy importante, el deber de equiparar las exigencias económicas y sociales en una forma justa y responsable.
Manuel Cereijo
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de mayo de 2016, 5:32 a. m. with the headline "Cuba y los deberes humanos."