Claudicación o alianza
No sé cómo los republicanos van a resolver el grave conflicto ideológico que confronta el partido de Lincoln, con el triunfo de Donald Trump.
Es acaso una rendición incondicional al estridente magnate o acaso una decisión pragmática obedeciendo a un viejo axioma, “si no puedes derrotarlo, mejor te unes a él”, frente a una elección general que se avecina.
De todos modos el llamado a la unidad por la alta dirigencia del partido tendrá consecuencias. Hasta ahora Donald Trump no ha cedido un ápice en sus disparatadas propuestas populistas: el muro pagado por los mexicanos; la OTAN, pilar estratégico de la política exterior de EEUU, convertirlo en un servicio poco más o menos de alquiler; deportación de 11 millones de ilegales, etc.
Hay una gran ironía que debemos descubrir. Al comienzo de las primarias Trump dijo en contra de sus rivales de entonces, que no necesitaba endeudarse y pedir prestado, pues tenía suficiente capital. Ahora ha reconocido que tiene que recaudar 1000 millones de dólares para su campaña presidencial. Para esto es fundamental la ayuda del Partido Republicano, que tanto lo hostigó y ahora vemos que se rinde ante él.
Esto me recuerda a un autor contemporáneo que en hermosa frase nos dice: “No serás más bueno porque te alaben o más vil porque te desprecien, lo que eres, eso eres”.
Recordemos que nadie puede ni debe dirigir los destinos de la nación con una narrativa de odio, discriminación o improvisación, contrario a los valores formativos de esta gran nación. Ser elegido presidente es algo más serio, profundo y complejo, conlleva ser presidente de todos los americanos. No basta triunfar con exabruptos en un programa televisivo, o ser buen negociante comercial. Estimo que el futuro de la nación no puede estar sujeto al riesgo de una inexperiencia política medular como la que ofrece Donald Trump.
Marino López-Blanco
Key Biscayne
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de mayo de 2016, 6:54 a. m. with the headline "Claudicación o alianza."