Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Cartas

Érase una vez, empezando un 20 de mayo

Érase una vez un país próspero. Donde imperaba la paz, la justicia, la armonía. Donde sus habitantes eran felices. Un pueblo campechano, amistoso. Un pueblo trabajador, una clase media fuerte. Un país que en solo 56 años de independencia había alcanzado grandes logros sociales y económicos.

Érase una vez un país trabajador, responsable, fiestero, jocoso. Un país de inmigrantes, no de emigrantes. Un país todavía tratando de encontrar su equilibrio político democrático, pero un país capitalista. Un país donde el dólar y el peso operaban a la par. Sin deuda externa notable.

Con un turismo floreciente. Con una industria agrícola y ganadera moderna y abundante. Suficiente para alimentar a su pueblo y exportar. Una industria ligera creciente. Un país donde el capital extranjero, a la par del capital criollo, invertían con fe y esperanza en el futuro.

Érase una vez un país con una industria radial y televisiva solo segunda en este Hemisferio Americano. Hacedor de artistas. Exportador de ritmos. Con un periodismo valiente, brillante. Arte y cultura sin igual.

Érase un país con valores cristianos. Tradiciones. Fervor religioso. Educación al alcance de todos. Medicina de calidad y con planes mutualistas que la ponían al alcance de todos. Un país de médicos, ingenieros, arquitectos, abogados, contadores, físicos, matemáticos, pedagogos, periodistas, escritores, empresarios, comerciantes, obreros, campesinos, hombres y mujeres capaces, trabajadores.

Érase un país amigo de todos los pueblos. Artistas, periodistas, escritores, profesionales, empresarios de muchos países visitan este país. Y a todos se les recibía como hermanos.

Ese país se llamaba Cuba.

Y llegó 1959. Y vino Fidel Castro. Una persona con una ausencia total de escrúpulos, sin moral, con un ansia anormal de poder absoluto. Y se terminó Cuba. Y comenzó la Cuba de los fusilados. La Cuba de los presos. La Cuba de la opresión, de la tortura. La Cuba de los exiliados. La Cuba de la separación familiar. La Cuba de las confiscaciones. La Cuba de las guerrillas para subvertir a los pueblos y gobiernos que antes eran amigos.

La Cuba de las delaciones, del comité de defensa. La Cuba de la miseria, donde el Estado, el Partido, la Revolución están por encima del hombre, de la familia, de Dios.

Se truncaron carreras, oficios, profesiones. Se rompieron noviazgos, matrimonios, amistades, filiación familiar. Hay exilio, dolor, torturas, muertos, presos. La Cuba de la disimulación, de la desconfianza, de la mentira, del odio, de la envidia, de la hipocresía.

No, cubanos, tanto del exilio como de la isla. Existe otra alternativa: capitalismo y vida. Democracia y vida. Prosperidad, paz, justicia, derecho, propiedad privada, fe, esperanza.

Todos los cubanos tenemos el deber y el derecho de cooperar para que ese futuro con una república libre y democrática, que asegure la justicia y el progreso en un verdadero estado de derecho, sea realidad.

Manuel Cereijo

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de mayo de 2016, 4:59 a. m. with the headline "Érase una vez, empezando un 20 de mayo."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA