Mesa de conversaciones
En el extremo de la tensa cuerda cuya dirección es el obscuro mar que no logro ver, está un pez que lucha. Sólo veo la cuerda que se pierde en el vientre de la noche y mis dedos se acalambran y mi brazo se cansa. Dejo la lucha y regreso al computador para volver a enredarme y volver a preguntarme si es que soy un estúpido tratando de entender estas cosas o si se trata de telarañas que me enredan el cerebro para que desista de pensar.
Seis puntos a tratarse en un acuerdo que no entiendo y del cual sospecho y que luego de más de 55 años de barbarie fratricida y cuatro de conversaciones se resumen en unos sesenta y cinco reportes que no me dicen nada porque la maraña de enlaces que tengo que cruzar me atajan el paso o me retornan el modo inicio. Me parece soy víctima de un atentado a mi capacidad de discernimiento y cordura. Me agarra el sueño y el cordel, ahora al lado de muchos más, sigue tenso en medio de la noche y mi pez, al otro extremo, en su lucha dentro del vientre marino.
Ulises R Rico Olivero
Puerto Colombia
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de mayo de 2016, 3:24 p. m. with the headline "Mesa de conversaciones."