Vivimos en un mundo peor
Días hay de triste despertar, como de mal augurio. Hoy ha sido así. En la mañana recibimos la llamada desde Cuba del que fuera mi pequeño vecino, que ya es un hombre, avisándonos de la muerte de su padre. Cuántos desaparecidos entre familiares y muy queridos amigos que ya no volveremos a ver. Más tarde, al llevarle el café mañanero a mi hijo, me comentó a modo de saludo: “Hoy vivimos en un mundo peor”, y me informó de la masacre en Orlando.
Luego lees informaciones que tal parecen querer sacarle partido a las desgracias, que si viajes de políticos y negociantes, que si cruceros y vuelos que para nada servirán, y mucho menos para recomponer el cisma y la desmembración de la familia cubana, y enseguida, el control de armas.
Conveniente momento para obviar la seguridad nacional y la dignidad y derechos humanos más allá de cualquier orientación sexual. Un arma puede ser cualquier cosa, lo verdaderamente peligroso es la ideología y propósitos del que la empuña. La gran diferencia puede estar en la finalidad de atacar o la posibilidad y derecho a defenderse más allá de su poder y efectividad pues una sola vida cuenta.
Por favor, no aprovechar el momento para tergiversaciones. Para los negociantes lo importante es el cash, y para los asesinos lo es matar, y en su propósito no los detendrán las restricciones.
Valdría la pena pensar en la alerta ciudadana y la posibilidad de neutralizarlos.
Elena Núñez
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de junio de 2016, 4:52 p. m. with the headline "Vivimos en un mundo peor."