¡Estamos en guerra!
El ataque del 11 de septiembre del 2001 fue un ataque al Pentágono, a Nueva York y un ataque frustrado contra la Casa Blanca. O sea, fue un ataque contra la clase dirigente de este país, y el pueblo norteamericano se sintió golpeado en sus mismas entrañas.
En 1941, el ataque a Pearl Harbor fue un intento por destruir parte del poderío militar norteamericano. Pero ni el presidente Roosevelt ni el Congreso ni el Pentágono estaban en la mirilla del general japonés Tojo. En el 2001, los terroristas “personalizaron” su ataque. Atacaron vilmente al corazón del pueblo de Estados Unidos. Víctimas inocentes. Terrorismo en su máxima expresión.
Todo esto ha llevado a una filosofía, principios, ideas y objetivos contra el terrorismo, según la cual todos los enemigos de Estados Unidos, países u organizaciones terroristas, dispuestos a hacerle daño a Estados Unidos tendrán que pagar por sus acciones.
El ataque al centro nocturno en Orlando es otro ejemplo de terrorismo donde personas inocentes fueron asesinadas y otras gravemente heridas. Es la barbarie contra la civilización.
Esta no es una guerra del complejo militar de Estados Unidos, ni una guerra por petróleo, o gas natural, u otros recursos. Esta no es una guerra para estimular la economía. Eso ya no existe. Este país ha sido atacado. Este país fue víctima, fue agredido, no el agresor. Nuestra sociedad, así como las instituciones cívicas y jurídicas, deben entender la importancia de esta guerra asimétrica.
Estamos envueltos en la Tercera Guerra Mundial. Comenzó el 11 de septiembre del 2001. Una guerra completamente distinta a las anteriores. Ataques terroristas asimétricos a gran escala, y el multi-terrorismo, que es la unión de grupos o gobiernos terroristas, sin vínculos históricos, ni cercanía geográfica, lenguaje distinto, pero con un objetivo común, la destrucción del mundo civilizado. Es una guerra donde los terroristas atacan a civiles inocentes solo para asesinar y producir el caos. Es la guerra de la civilización contra la barbarie.
Estamos en una guerra global por nuestra supervivencia. Una guerra de la civilización contra el terrorismo. Una guerra para alcanzar el objetivo final: que nosotros, nuestra generación, nuestros hijos y nietos, podamos vivir en paz, tranquilidad y bienestar.
Manuel Cereijo
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de junio de 2016, 6:02 p. m. with the headline "¡Estamos en guerra!."