Cartas

La carta del dictador

Inteligentes, ingenuos, suspicaces y tontos útiles siguen especulando sobre la supuesta carta del dictador Fidel Castro.

Si analizamos por qué la tiranía publica en estos momentos dicha misiva, a todas luces apócrifa, no es difícil llegar a la conclusión siguiente:

Durante más de medio siglo el vetusto dictador mantuvo una política de agresión y no tratos contra Estados Unidos. Fue esa la piedra angular de su retórica nacional e internacional. No puede ahora mancharse la imagen, el discurso, ni el legado intelectual e ideológico (?) del infalible Máximo Líder.

Su “gloriosa” posición antiimperialista se derrumbaría estrepitosamente si él aceptara sin chistar la posición a que ha sido llevada la dictadura por su desastroso sistema. Pero ahí sale al rescate de ese “legado” el hermanísimo Raúl, que es el que tiene que dar la cara ante la desesperada situación económica y moral que tiene el gobierno en estos momentos en que Obama, el Imperio, le tiran la tabla de salvación.

Raúl nunca ha tenido nada que perder. Es el chivo expiatorio ideal para izar la bandera blanca ante el enemigo yanqui.

Fidel, aun después de muerto, o sin cerebro, sigue siendo el “inclaudicable”. Burlona mueca del Destino para quienes se consideraron por encima de sus designios.

Neil V. Núñez

Miami

  Comentarios