Eutanasia e instinto de conservación
Con fecha 6 de julio el laureado periodista Jorge Ramos publicó en Trasfondo un conmovedor escrito titulado “Miguel no quería morir así”.
Se refería al paciente terminal Miguel Carrasquillo. El enfermo se apagaba en Puerto Rico y se quejaba de que en Borinquen no era legal la eutanasia. Él quería poner fin a su doloroso ocaso.
Ahora bien, en la columna Ramos menciona varias veces el verbo “dormir”. Si el paciente lograba descansar, señal que los dolores no eran siempre tan intensos o que los analgésicos hacían su labor. Ya Hipócrates recetaba el opio como calmante y antihemorrágico cuatro siglos antes de Cristo. Mucho tiempo después, año 1804, el farmacéutico alemán Friedrich Sertürner aisló de esa amapola un alcaloide muy efectivo contra el dolor; lo llamó morfina en referencia al dios Morfeo. Desde entonces la ciencia médica ha seguido avanzando y ofreciendo alivio a pacientes con dolores acerbos. Ahora se recetan también otros productos como la Atropina, el Aloperidol y el Lorazepan, que se han mostrado muy efectivos. Muchos pacientes bajo el cuidado terminal que en inglés llaman hospice se sienten confortables gracias a esos fármacos y a fisoterapias.
Lo más curioso de este triste caso es que Miguel afirmaba que la ilegalidad de la eutanasia en la Isla del Encanto le impedía adelantar su muerte. Aducía, además, tener derecho a disponer de su vida porque era suya, olvidando que la vida es un don recibido, no algo comprado.
Pero si él tenía tantas ganas de morir, ¡qué raro que no se le ocurrió suicidarse! Cuando un paciente desahuciado avanza cada vez más debilitado por la recta final de su peregrinación terrena, cualquier medicamento en dosis elevada conduce a la muerte.
Si Miguel no apeló al suicidio, vía fármaco en dosis letal, eso prueba que en su interior se debatían los deseos de morir con los de vivir. Así de fuerte es el instinto de conservación.
Pues bien, el mal incurable siguió su inexorable curso hasta que un buen día Miguel ya no amaneció aquí. ¡Era domingo!
Eduardo M. Barrios, S.J.
Miami
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de julio de 2016, 1:22 p. m. with the headline "Eutanasia e instinto de conservación."