Cartas

No siempre se debe decir sí

Decir sí a todo resulta más fácil que decir no, pues cuando se utiliza la palabra negativa, por lo general se requiere dar una justificación del porqué, con el riesgo de que la explicación no sea satisfactoria e incomode a quien solicita un servicio o un favor.

Decir sí o no, sin meditarlo, es inaceptable y no es propio de personas razonables e inteligentes.

La claridad de principios y prioridades y ser consistente forman el carácter, el cual es un imperativo que facilita la toma de decisiones. Además, es probable que quienes reciben una negativa no se molesten porque se les diga no, sino por la forma en que se manifieste y por la validez de las razones.

A algunas personas les cuesta mucho decir no, porque piensan que diciendo sí, agradan a los demás y se evitan problemas. Por ejemplo: es muy molesto tener que acompañar a un amigo a donde no se quiere ir o prestarle dinero cuando no se quiere o no se puede. Tanto un caso como el otro son motivos de molestia.

Un sí es tan comprometedor que puede generar consecuencias tan serias que nos pueden conducir a la desdicha.

Decir sí a todo es tan malo como decir no a todo. Por eso es muy importante meditar antes de pronunciar estas dos cortas palabras.

José M. Burgos S.

Miami

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