Cartas

Conservadurismo

El conservadurismo es una manera de entender, comprender, lo que es la vida, la sociedad, y la forma de gobernarse una nación. El conservador cree en la dignidad individual, que nosotros, como seres humanos, tenemos el derecho a la vida, a vivir libres, y a proseguir el camino que nos motiva, no porque un gobierno o dictador nos lo dicte, sino porque son derechos naturales otorgados por Dios.

En una sociedad civil libre, el individuo es único, un ser espiritual, con alma, y con conciencia. Libre para descubrir y desarrollar sus intereses legítimos, siempre basados en un orden moral, fundado en la fe. Debe rechazarse el relativismo, que emborrona las líneas entre el bien y el mal, el correcto y lo equivocado, lo justo y lo injusto, el fin y los medios.

En una sociedad civil justa, el individuo tiene el deber de respetar los derechos inalienables de otros, y los valores, costumbres, tradiciones, que han sido probadas durante años, y pasadas de una generación a otra... Esto es lo que establece la identidad cultural de una nación. La propiedad privada y la libertad son inseparables, incluyendo el derecho a adquirir, poseer propiedades, que representan el fruto del trabajo manual o intelectual de cada individuo.

El conservador no desprecia al gobierno, sino que desprecia a la tiranía. Las personas libres, que viven en una sociedad civil, trabajando individual y cooperativamente, con un gobierno que funcione dentro de los límites de su autoridad, promueve más prosperidad, más oportunidades, más felicidad para la mayoría que cualquier otra alternativa. El conservadurismo es el antídoto a la tiranía.

El mayor peligro para suprimir la libertad de una sociedad, es un gobierno todopoderoso, donde unos pocos “gobiernan” a la mayoría. Esto se convierte en una sociedad en transición hacia una dictadura. Los padres, los abuelos, deben enseñar a sus hijos, nietos, el significado de una sociedad civil libre. ¿Cuándo? A la hora de comida, en los automóviles, al acostarse, en tertulias familiares.

Estamos en una etapa crucial para los Estados Unidos. Pensemos bien nuestras oportunidades.

Manuel Cereijo

Miami

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