El comercio internacional de EEUU y Latinoamérica
Difíciles estas semanas y meses que nos toca vivir de aquí a las elecciones presidenciales. El súper ambiente político cargado de violencia, agresividad, insultos y ofensas nublan la razón y el intelecto llenándonos de dudas y confusiones.
Hay un peligro muy real que en el futuro inmediato se repita lo que pasó con la Gran Depresión de la década de 1930 con el comercio mundial. La situación tal como fue descrita por Cordell Hull (secretario de Estado del presidente Franklin Roosevelt) en aquel entonces resulta ser una advertencia muy clara y elocuente para no reincidir en los mismos errores: “Cuando cerrábamos la puerta a los productores extranjeros, la cerrábamos también a nuestros propios productos...
Al cesar nuestros préstamos al extranjero, nos encontramos que no podíamos continuar exportando si no estábamos dispuestos a importar productos del exterior; que los países extranjeros no tendrían con qué pagar nuestros productos y que no podríamos prestarles indefinidamente. El exceso de exportaciones basadas en los préstamos, el inevitable colapso de los empréstitos externos, los consiguientes desequilibrios de las balanzas de pagos de las naciones deudoras, las quiebras de sus circulantes y los esfuerzos para contrarrestar dichos desequilibrios mediante la restricción de importaciones, con la consiguiente desmoralización del comercio y de los precios internacionales, son factores básicos de la depresión mundial...”.
De otra parte, el enorme déficit fiscal de nuestra nación continúa manteniendo las tasas de interés real (ya que la inflación está bajo control) a niveles muy por encima del promedio histórico. Estas tasas a su vez mantienen a un dólar sobrevalorado que es un factor fundamental en los déficits record que ha tenido EEUU en cuenta corriente en los últimos años y que constituyen una tentación para aumentar el proteccionismo.
Ante esta panorámica gris se hace necesario tomar medidas con imaginación y voluntad política, tales como mercados comunes, mayor integración económica, y otros tendientes a aumentar el comercio internacional como las alianzas transpacífica y trasatlántica. No se trata de eliminar acuerdos de libre comercio. Lo recomendable es aumentarlos. No se trata de revisarlos, se trata de entender que en los acuerdos todos debemos ser beneficiados y todos deben ceder. Se trata de ganar, ganar.
Finalmente, Norteamérica y los países latinoamericanos deberán realizar permanentes esfuerzos de mejoramiento de la productividad y de superación tecnológica, haciéndose más competitivos y entendiendo también que el comercio es una avenida de doble vía donde para hacer exportaciones se requiere también que haya importaciones, y que los reclamos que continuamente se hacen a los países industrializados y los países en vías de desarrollo por el proteccionismo deben ser superados, pues solamente rompiéndose las barreras y haciendo el comercio más libre se puede obtener progreso.
Raúl López-Pérez
Director de CAMACOL
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de agosto de 2016 a las 4:40 a. m. con el titular "El comercio internacional de EEUU y Latinoamérica."