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Cartas

No todos los caminos conducen a Roma


Roberta S. Jacobson (centro), subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, sale del Palacio de Convenciones en La Habana, el 22 de enero.
Roberta S. Jacobson (centro), subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, sale del Palacio de Convenciones en La Habana, el 22 de enero. AFP/Getty Images

Pareciera que en la problemática cubana no se cumple que todos los caminos conducen a Roma, pues hasta ahora ninguno ha logrado derrocar el régimen castrista. Ni el más viejo y duradero de ellos, el embargo (1960-2015), ni el desembarco en Playa Girón (1961), ni tantos otros, han conducido a Roma: la democratización de Cuba.

La política asumida por la actual administración el 17 de diciembre bien podría considerarse que ha abierto un “nuevo camino” para mejorar las condiciones en que vive el pueblo cubano.

El titular del editorial del 7 de febrero califica las negociaciones como “Un largo camino para la normalización”, y a su vez, Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, ratificó que: “el proceso de normalización podría durar varios años”. No obstante, podría ser un camino prometedor, quizá la única alternativa posible.

En Cuba, lo que piensa el gobierno y quiere filtrar a la población –de forma indirecta, segura– se trasmite a través de la prensa. Es significativo lo que escribió Elier Ramírez, del periódico Juventud Rebelde: hay que “aprovechar las oportunidades que también pudiera ofrecernos en algunas esferas la nueva coyuntura”, refiriéndose a las negociaciones Obama-Raúl: el nuevo camino.

Agregó, además, que “debemos afrontar la ‘transformación’ de nuestro país de manera orgánica, lo económico junto a lo ideológico y cultural”. O sea, para Elier –vocero del régimen– la transformación’ del país es ya un hecho, como consecuencia de la favorable coyuntura’, si bien, quieren –supuestamente– mantener la misma ideología.

Mientras, la oposición dentro y fuera de la isla se encuentra polarizada. Unos grupos apoyan y otros no el establecimiento de relaciones diplomáticas y demás, ofreciendo cada cual su caminito: diferentes y opuestos. La fragmentación bien pudiera tener raíces más profundas, basadas en sus objetivos.

Jesús Lázaro

Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de febrero de 2015, 1:00 p. m. with the headline "No todos los caminos conducen a Roma."

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