Consternación ante la barbarie
Uno se acongoja al leer las noticias del mundo que nos ha tocado vivir, principalmente en el Medio Oriente. Contemplamos la barbarie terrorista y fanática que arrancó en el atentado de las Torres Gemelas el 9/11, un espectáculo de muerte y destrucción. Hecho, sin equivalente histórico en la medida que el mundo entero pudo contemplarlo desde su propia casa en los momentos que estaba sucediendo. Aún así el terrorismo islámico sigue desarrollándose en escenarios muy diversos, París, Pakistán, Nigeria, etc.
No acabamos de entender cómo estos seres humanos, que actúan en forma cruel, al parecer se creen salvadores de una etnia, o de una religión humillada, o de una civilización. Lo que es más grave es que se empeñan en hacer propaganda con cada crimen que cometen, ensuciando la religión islámica, secuestrada por una minoría militante, que predica el odio, en vez del amor y la solidaridad humana que establece el Corán. Nos salta a la vista, por ser curioso y extraño al mismo tiempo, que la palabra “islam” significa paz y reconciliación.
No hay duda que el fenómeno del fundamentalismo religioso es complejo. Estimo que los occidentales no hemos sido capaces de aquilatarlo en su magnitud, peligrosidad y prejuicios existentes. Sin embargo, no debemos soslayar ni un ápice nuestros valores, como tampoco nuestro compromiso con la tolerancia religiosa y compasión humana.
Marino López-Blanco
Key Biscayne
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de febrero de 2015, 2:00 p. m. with the headline "Consternación ante la barbarie."