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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Un alto a los ataques cibernéticos

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Hace menos de dos meses, el presidente Obama aprobó una directiva sobre cómo el gobierno respondería a “graves incidentes cibernéticos”.

En el mundo sombrío de los conflictos cibernéticos, con frecuencia es difícil identificar la fuente de un ataque y responder apropiadamente. Obama trazó un marco de referencia.

Definió un incidente grave como un incidente que podría causar un “daño demostrable” a la seguridad nacional, la economía o las relaciones extranjeras de Estados Unidos, o “a la confianza del público, las libertades civiles o la seguridad y la salud pública del pueblo norteamericano”.

En semanas recientes, según expertos en seguridad y fuentes del gobierno, hackers (piratas informáticos) asociados con el gobierno de Rusia han penetrado en sitios de Internet importantes, con el propósito de debilitar la confianza del público y alterar la campaña electoral norteamericana.

Obama debe hacer algo al respecto.

La acción más espectacular fue la irrupción en el Comité Nacional Demócrata (CND) en la víspera de la convención del partido en julio, en la cual 20,000 correos electrónicos internos con información confidencial fueron robados y divulgados al público a través de WikiLeaks.

Los correos electrónicos filtrados indicaron que personal del CND se oponía a Bernie Sanders; la presidenta del partido, Debbie Wasserman Schultz, se vio obligada a renunciar, y la campaña de Hillary Clinton sufrió daños, como Rusia probablemente deseaba.

A esto siguió una inundación, la semana pasada, de datos internos del CND como números de teléfono privados y direcciones de correo electrónico.

Y en un ataque que parece encaminado a dañar la reputación de Clinton y crear discordia, los hackers consiguieron y divulgaron correos electrónicos del ex secretario de Estado Colin Powell que denigraban a Hillary y al candidato republicano, Donald Trump.

Esto se suma al intento de Rusia de interferir en el ciclo electoral norteamericano y debilitar la confianza del público. Pero probablemente no funcione, porque no es tan fácil engañar a los norteamericanos.

Pero sí exige una respuesta fuerte.

El gobierno ha estado dudando, en parte debido a las frágiles negociaciones con Moscú sobre la guerra en Siria. La pesquisa del FBI no se ha terminado, y algunos altos funcionarios han dicho que quieren esperar los resultados.

Pero Obama debería tomar alguna medida, y pronto.

Los ataques cibernéticos son parte del intento del presidente ruso, Vladimir Putin, de subvertir las democracias occidentales y los ideales de un orden internacional liberal.

Putin ha incitado a la guerra en Ucrania, ocupó Crimea, ha apoyado a candidatos y grupos de derecha en Europa y ha usado la oleada de refugiados de Siria para crear inestabilidad.

Obama debe aprovechar la fortaleza de una sociedad abierta, denunciar a los hackers y decir al público norteamericano lo que está pasando.

En segundo lugar, debe ordenar la preparación de sanciones económicas contra individuos rusos, bajo una orden ejecutiva que firmó, que permite sanciones contra personas vinculadas a ataques cibernéticos.

Debe advertir al gobierno ruso que esas “medidas activas” perturbadoras, como la KGB las llamó una vez, no serán toleradas.

Si Putin cree que puede generar impunemente la duda y la confusión, la mejor respuesta es sacar sus trucos a la luz.

Este editorial se publicó originalmente en The Washington Post.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de septiembre de 2016, 5:48 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un alto a los ataques cibernéticos."

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