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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: El legado de Obama: logros y divisiones

El presidente Barack Obama deja un legado de logros, pero también varias promesas sin cumplir.
El presidente Barack Obama deja un legado de logros, pero también varias promesas sin cumplir. el Nuevo Herald

Los historiadores dirán la última palabra sobre el legado del presidente Barack Obama, pero en estos momentos en que el 44º presidente de los Estados Unidos se dispone a dejar el cargo, es imperativo considerar cómo estamos ahora en todos los aspectos.

No se puede negar honestamente que deja al país en una situación económica mucho mejor que cuando ocupó el cargo, hace ocho años.

También es justo decir que como el primer presidente afroamericano, despertó un genuino orgullo entre los norteamericanos que nunca creyeron que un afroamericano llegaría a la presidencia, y que se sienten felices de haber contribuido a ese logro. Pero el hecho de que Obama ganara la Casa Blanca también desató entre algunos sectores de votantes el veneno racista que estuvo presente en la victoria de Donald Trump.

Debido a la política de división y polarización, los críticos de Obama han atacado injustamente toda iniciativa del Presidente, han intentado bloquear todo objetivo meritorio y se han negado a darle crédito por sus logros. Es como si en la palestra política, todo triunfo de un rival político deba negarse, y todo fallo deba exagerarse.

En enero del 2009, la economía se desplomaba, y aumentaba el desempleo. La industria automotriz —que una vez fue el motor de la economía y un orgulloso emblema del poder industrial norteamericano— estaba el borde de la catástrofe. Decenas de miles de soldados norteamericanos combatían en el extranjero y cientos morían cada año. El miedo al futuro era palpable.

Obama enderezó la nave. Ha reducido enormemente la presencia militar estadounidense en ultramar, como prometió. Logró la recuperación de la economía y rescató a la industria automotriz. Extendió la cobertura de salud a millones de norteamericanos que no tenían seguro, y consiguió grandes avances en la protección del medio ambiente. Y gran parte de eso lo hizo con poca o ninguna ayuda de los republicanos, que apostaban por su fracaso.

Para el norteamericano promedio, salvar la economía del derrumbe fue el aspecto más importante del primer término de Obama en la Casa Blanca. En su peor momento, en el 2009, el índice de desempleo era del 10.2 por ciento; ahora es del 4.7 por ciento. Los críticos alegan que es la recuperación más lenta desde la Segunda Guerra Mundial. Pero detener la pérdida de empleos y añadir 15 millones de puestos de trabajo merece un aplauso.

El gobierno se hizo cargo de General Motors y de Chrysler cuando la industria automotriz afrontaba la extinción, en marzo del 2009, e invirtió $80,000 millones en el esfuerzo. Aprovechó el momento para despedir a gerentes incompetentes y requerir nuevas normas de eficiencia para obligar a las compañías a mejorar su capacidad de competencia frente a Alemania y Japón. Al final, la industria automotriz agregó 340,000 empleos.

Para los contribuyentes, la factura final ascendió a $9,200 millones. Pero tuvieron una ganancia de $23,000 millones cuando el gobierno de Obama vendió sus últimas acciones en la enorme compañía de seguros hipotecarios AIG en diciembre del 2012, que el gobierno también había rescatado para evitar el colapso total del sector inmobiliario.

Obama llegó a la Casa Blanca afrontando el mayor desastre económico desde la Gran Depresión. Logró detener la caída e inició la tarea de recuperar la salud económica. El informe más reciente de la Oficina del Censo, del 2015, muestra un progreso notable: un crecimiento del 5.2 por ciento en el ingreso familiar promedio, una disminución considerable del índice de pobreza y un aumento en la cobertura de seguros de salud desde el 2014.

Recuperación lenta

Pero la recuperación económica ha sido demasiado lenta, y la deuda nacional se ha elevado a unos 19 billones de dólares. Además, los beneficios del mejoramiento no han llegado a todos por igual. No obstante, gracias a la persistencia del presidente saliente, el uno por ciento más rico de la población ahora está pagando más o menos la misma proporción de sus ingresos en impuestos federales que en 1979.

También ha habido progresos como consecuencia de una de sus iniciativas más importantes, la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio (ACA), conocida como Obamacare. Esta ley ha reducido a la mitad la cantidad de norteamericanos sin seguro médico, y cuesta menos de lo esperado. Las advertencias de los republicanos de que sería un desastre porque eliminaría empleos resultaron ser falsas. Y la iniciativa ha mejorado el acceso a la atención médica. Sin embargo, el Congreso, controlado por los republicanos, se enfocó solamente en los puntos débiles de la ley y ha ignorado sus éxitos, decidido a eliminarla.

Política exterior

En el terreno de la política exterior, el legado de Obama es deficiente. Ha hecho poco por detener el genocidio en Alepo, y su política hacia Siria parece incoherente. Tampoco se puede estar satisfecho con la situación en Irak o en Afganistán. Ninguno de los dos países está totalmente pacificado, a pesar de los esfuerzos de Estados Unidos y sus aliados.

Pero Obama no olvidó que lo eligieron, entre otras cosas, para que buscara la paz, y se ha esforzado por reducir el riesgo para los soldados norteamericanos. No pudo retirar completamente las tropas de Estados Unidos de los campos de batalla, pero avanzó bastante en su empeño. Las tropas norteamericanas en Irak alcanzaban la cifra de 170,300 en el 2007; ahora solo hay unos 5,000 soldados. En Afganistán, había más de 100,000 en el 2011; ahora son unos 8,400.

El deshielo en la relación con Cuba que Obama anunció en diciembre del 2014 tampoco ha alcanzado los resultados esperados. Estados Unidos hace concesión tras concesión, mientras el régimen castrista no da prácticamente nada a cambio.

El pasado 12 de enero, la reciente y súbita eliminación de la política de pies secos, pies mojados, que facilitaba a los cubanos la obtención de la residencia legal en Estados Unidos, ha dejado en un limbo a muchos cubanos que se encuentran en tránsito hacia suelo norteamericano. La situación de estos emigrantes es incierta, precaria y en muchos casos peligrosa. El gobierno de Obama debió haber tenido este problema en cuenta, pero ahora, ya tomada la medida, debe abrir las puertas a los cubanos que puedan probar que salieron de la isla antes del 12 de enero o ese mismo día.

Cuidando el planeta

Obama usó recientemente una ley de 1953 para imponer una prohibición permanente a las perforaciones marítimas de petróleo y gas natural, en grandes zonas del Ártico y frente a la costa atlántica. Esta es la última medida del presidente número 44 en su esfuerzo por salvar el medio ambiente del planeta. Otro de sus grandes logros fue el Plan de Energía Limpia del 2015, un proyecto histórico contra el cambio climático, con el objetivo de reducir la contaminación de las plantas eléctricas que usan carbón. Los republicanos han combatido la medida en el nivel federal y en los estados, pero el plan —junto con el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, si el nuevo gobierno no lo abandona— podría impulsar los esfuerzos para asegurar que las generaciones futuras tengan un planeta habitable. Esperamos que el presidente número 45 lo entienda.

Ni siquiera los partidarios más fervientes de Obama pueden decir que deja el país en una situación excelente. La recuperación económica está incompleta. El Obamacare no está exento de fallas. Obama no pudo cumplir su promesa de cerrar la prisión de Guantánamo (gracias otra vez a la oposición republicana), pero redujo la cantidad de detenidos de 245 cuando ocupó el cargo a 55 el 5 de enero. Tampoco logró que durante su mandato se llevara a cabo una reforma migratoria integral. En realidad, la cantidad de deportaciones bajo su gobierno fue sumamente elevada, aunque al mismo tiempo extendió por orden ejecutiva una protección contra la deportación a las personas indocumentadas que llegaron en la infancia.

No debemos olvidar que la presencia de Obama en la Oficina Oval causó profundas divisiones en el país, pero por esa parte de su legado no se le puede culpar. En general, hizo un trabajo mejor del que sus críticos están dispuestos a admitir, y gracias a él avanzamos como nación. Gracias, señor Presidente.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de enero de 2017, 4:58 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El legado de Obama: logros y divisiones."

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