EN NUESTRA OPINIÓN: El legado de Obama: logros y divisiones (II)
El presidente Obama logró detener la caída de la economía nacional. Pero la recuperación económica ha sido demasiado lenta, y la deuda nacional se ha elevado a unos 19 billones de dólares. Además, los beneficios del mejoramiento no han llegado a todos por igual. No obstante, gracias a la persistencia del presidente saliente, el uno por ciento más rico de la población ahora está pagando más o menos la misma proporción de sus ingresos en impuestos federales que en 1979.
También ha habido progresos como consecuencia de una de sus iniciativas más importantes, la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio (ACA), conocida como Obamacare. Esta ley ha reducido a la mitad la cantidad de norteamericanos sin seguro médico, y cuesta menos de lo esperado. Las advertencias de los republicanos de que sería un desastre porque eliminaría empleos resultaron ser falsas. Y la iniciativa ha mejorado el acceso a la atención médica. Sin embargo, el Congreso, controlado por los republicanos, se enfocó solamente en los puntos débiles de la ley y ha ignorado sus éxitos, decidido a eliminarla.
En el terreno de la política exterior, el legado de Obama es deficiente. Ha hecho poco por detener el genocidio en Alepo, y su política hacia Siria parece incoherente. Tampoco se puede estar satisfecho con la situación en Irak o en Afganistán. Ninguno de los dos países está totalmente pacificado, a pesar de los esfuerzos de Estados Unidos y sus aliados.
Pero Obama no olvidó que lo eligieron, entre otras cosas, para que buscara la paz, y se ha esforzado por reducir el riesgo para los soldados norteamericanos. No pudo retirar completamente las tropas de Estados Unidos de los campos de batalla, pero avanzó bastante en su empeño. Las tropas norteamericanas en Irak alcanzaban la cifra de 170,300 en el 2007; ahora solo hay unos 5,000 soldados. En Afganistán, había más de 100,000 en el 2011; ahora son unos 8,400.
El deshielo en la relación con Cuba que Obama anunció en diciembre del 2014 tampoco ha alcanzado los resultados esperados. Estados Unidos hace concesión tras concesión, mientras el régimen castrista no da prácticamente nada a cambio.
El pasado 12 de enero, la reciente y súbita eliminación de la política de pies secos, pies mojados, que facilitaba a los cubanos la obtención de la residencia legal en Estados Unidos, ha dejado en un limbo a muchos cubanos que se encuentran en tránsito hacia suelo norteamericano. La situación de estos emigrantes es incierta, precaria y en muchos casos peligrosa. El gobierno de Obama debió haber tenido este problema en cuenta, pero ahora, ya tomada la medida, debe abrir las puertas a los cubanos que puedan probar que salieron de la isla antes del 12 de enero o ese mismo día.
Obama usó recientemente una ley de 1953 para imponer una prohibición permanente a las perforaciones marítimas de petróleo y gas natural, en grandes zonas del Ártico y frente a la costa atlántica. Esta es la última medida del presidente número 44 en su esfuerzo por salvar el medio ambiente del planeta. Otro de sus grandes logros fue el Plan de Energía Limpia del 2015, un proyecto histórico contra el cambio climático, con el objetivo de reducir la contaminación de las plantas eléctricas que usan carbón. Los republicanos han combatido la medida en el nivel federal y en los estados, pero el plan —junto con el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, si el nuevo gobierno no lo abandona— podría impulsar los esfuerzos para asegurar que las generaciones futuras tengan un planeta habitable. Esperamos que el presidente número 45 lo entienda.
Ni siquiera los partidarios más fervientes de Obama pueden decir que deja el país en una situación excelente. La recuperación económica está incompleta. El Obamacare no está exento de fallas. Obama no pudo cumplir su promesa de cerrar la prisión de Guantánamo (gracias otra vez a la oposición republicana), pero redujo la cantidad de detenidos de 245 cuando ocupó el cargo a 55 el 5 de enero. Tampoco logró que durante su mandato se llevara a cabo una reforma migratoria integral. En realidad, la cantidad de deportaciones bajo su gobierno fue sumamente elevada, aunque al mismo tiempo extendió por orden ejecutiva una protección contra la deportación a las personas indocumentadas que llegaron en la infancia.
No debemos olvidar que la presencia de Obama en la Oficina Oval causó profundas divisiones en el país, pero por esa parte de su legado no se le puede culpar. En general, hizo un trabajo mejor del que sus críticos están dispuestos a admitir, y gracias a él avanzamos como nación. Gracias, señor Presidente.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de enero de 2017, 8:05 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El legado de Obama: logros y divisiones (II)."