EN NUESTRA OPINIÓN: Lecciones que Irma dejó
El Sur de la Florida recibió un fuerte golpe del huracán Irma, pero no fue fatal, como muchos temían.
Estamos descubriendo la magnitud de los daños, sobre todo en los Cayos de la Florida, justo cuando se acerca la temporada turística de invierno.
Mientras limpiamos los destrozos y tratamos de regresar a la normalidad, están son algunas observaciones:
▪ El Centro Nacional de Huracanes y los meteorólogos de la televisión no crearon una histeria sobre Irma innecesariamente. No nos indujeron a comprar frenéticamente. Son profesionales que nos advirtieron del peligro sin exagerar, pero tampoco sin permitir un descuido que habría resultado ser terrible. Sus indicaciones de evacuar fueron acertadas y salvaron muchas vidas.
Irma fue un huracán enorme y poderoso. Cualquier persona que lleve tiempo viviendo en el Sur de la Florida, o que haya nacido aquí, sabía que había que tomar a Irma en serio.
▪ Nunca hemos visto a tantos residentes del estado escapando a lugares más seguros, incluso fuera de la Florida. No ocurrió lo mismo cuando Andrew, ni cuando Wilma o David o Betsy. Eso indica que la gente tomó en serio la pronosticada fuerza de Irma.
▪ Hemos aprendido mucho desde que el huracán Andrew nos golpeó en 1992. Esta vez nos preparamos, pusimos los paneles o nos fuimos.
▪ Por suerte, al menos en el Sur de la Florida, Irma hizo lo que los huracanes suelen hacer: cambió de rumbo en el último momento y nos libramos de un golpe directo, como ha pasado en muchas ocasiones.
▪ El gobernador Rick Scott hizo un buen trabajo al mantener informados a los floridanos. Su mensaje fue acertado: los bienes materiales se pueden reemplazar, las vidas no. Algunos escépticos dijeron que estaba haciendo campaña para el Senado. Eso es irrelevante. Trabajó incansablemente y mostró madera de líder.
▪ ¿Y las grúas de construcción en el downtown de Miami? Tres se quebraron. No hubo muertos, pero eso fue por pura suerte. La industria de la construcción ha presionado a los funcionarios de gobierno, que no han exigido regulaciones más estrictas para las grúas. El alcalde de Miami, Tomás Regalado, tiene razón cuando dice que se trata de un dilema entre el desarrollo futuro y las tormentas tropicales o los huracanes. “No podemos hacer apuestas sobre el viento”, dijo.
▪ FPL merece crédito: su legión de trabajadores locales y de fuera de la ciudad entraron en acción en cuanto fue posible, y restauraron el fluido eléctrico en algunas áreas el mismo día que se fue. FPL se ha esforzado por fortalecer su sistema, y se nota.
No obstante, todavía hay millones de floridanos sin energía eléctrica. Las compañías de servicios públicos tienen que ser transparentes y precisas en sus comunicaciones con los clientes, que con razón se sienten frustrados cuando se quedan sin electricidad y no saben cuándo se restaurará el servicio.
▪ Las inundaciones en Brickell y otros sectores deben ser una advertencia de que el cambio climático no es una mentira, ni cosa de juego.
▪ En algunos albergues abiertos en escuelas públicas, hubo escasez de voluntarios de la Cruz Roja Americana, al parecer por falta de comunicación. Es un problema que se debe corregir.
¿Cómo se puede preparar mejor la comunidad en caso de huracán? Envíe sus comentarios por correo electrónico a perspectiva@elnuevoherald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de septiembre de 2017, 7:06 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Lecciones que Irma dejó."