Demócratas de Florida una vez más vuelven a fallar en detener la agenda antivacunas de DeSantis | Editorial
Los demócratas de la Florida se han pasado gran parte de la semana denunciando el “teatro político” de los republicanos durante una sesión legislativa especial diseñada para socavar los mandatos de vacunación de los empleadores y apelar al sentimiento antivacunas.
Pero cuando se les dio la inusual oportunidad de bloquear un proyecto de ley que dejaría al público en el desconocimiento con respecto a las investigaciones estatales de tales mandatos, los demócratas se durmieron y le dieron una victoria a sus rivales políticos.
Los demócratas se han acostumbrado tanto a ser el partido minoritario en Tallahassee que sufren el síndrome de Estocolmo, o son incapaces de reunir a su grupo cuando es importante. O tal vez se contentan con ser cómplices en el socavamiento de las leyes de registros públicos de la Florida, siempre y cuando obtengan algo a cambio de los líderes del Partido Republicano que controlan el gobierno estatal.
Necesitaban una supermayoría
El proyecto de ley 3B de la Cámara de Representantes necesitaba una votación de dos tercios en ambas cámaras legislativas debido a las normas que requieren una supermayoría para aprobar exenciones a las leyes de registros públicos. La Legislatura aprobó el proyecto de ley el miércoles con votos de nueve demócratas en la Cámara y dos en el Senado que se unieron a los republicanos. El proyecto de ley hace que las quejas y las investigaciones relativas a los mandatos de vacunación contra el COVID-19 de los empleadores estén protegidas de divulgación en los registros públicos, al menos hasta que se complete la investigación y, en algunos casos, de forma indefinida.
El gobernador Ron DeSantis firmo la ley el jueves, haciéndola parte de más de 1,000 exenciones a las leyes del Gobierno bajo “Sunshine Laws” (leyes de transparencia) de la Florida, la mayoría de las cuales fueron aprobadas en los últimos años con apoyo bipartidista.
El objetivo del proyecto de ley HB 3B, según sus promotores, es proteger la identidad y la información médica de los empleados que presenten quejas contra las empresas, que tendrán prohibido imponer mandatos de vacunación a menos que ofrezcan exenciones por motivos religiosos, médicos y una serie de otras razones que acaba de aprobar la Legislatura. Pero el proyecto de ley es tan amplio que también protegería los nombres de las empresas investigadas. Eso significa que los floridenses no sabrán, por ejemplo, si las empresas con conexiones políticas reciben un trato preferencial.
Preocupación por la privacidad
El representante de Miami Beach Michael Grieco dijo a la Junta Editorial del Herald que este era un “proyecto de ley trampa” que contenía estipulaciones buenas y malas. Dijo que se aguantó y votó a favor porque no podía explicar a sus electores ir en contra de la protección de su información privada.
“En realidad, no me gusta la mayor parte de este proyecto de ley”, dijo Grieco en la Cámara. “[Pero] hay una cuestión que sé que sería importante para mis electores... y es nuestra capacidad de proteger la información, la información sanitaria de los empleados”.
Eso es comprensible. Lo que no se entiende es por qué los demócratas no pudieron utilizar su capacidad de hundir este proyecto de ley para jugar duro y arreglarlo (una enmienda demócrata fue rechazada por el Partido Republicano de la Cámara). Aniquilar o cambiar un proyecto de ley durante una sesión especial convocada por DeSantis –y tan ligada a su mensaje político antes de su candidatura a la reelección y las primarias presidenciales de 2024– habría requerido que los demócratas se mantuvieran unidos. Pero algunos de ellos probablemente no quisieron hacer enfadar a los líderes del Partido Republicano que deciden qué legisladores pueden lograr cosas para sus distritos.
Los demócratas dirán: “Permitimos que los miembros de nuestro comité tomaran la decisión que consideraran necesaria en nombre de su distrito”, como dijo a los periodistas el representante demócrata Ramon Alexander, del norte de la Florida, durante una conferencia de prensa el miércoles.
Eso suena más bien a lenguaje en código para decir que el partido no ha podido organizarse. Si su plan es socavar la agenda de DeSantis, hicieron todo lo contrario. Esto contrasta con los republicanos, que, una y otra vez, se han mantenido disciplinados detrás de las prioridades de su liderazgo.
Quizá eso explique, al menos en parte, por qué solo uno de esos partidos ha dominado la Florida durante años.